-No te andes por las ramas, Próculo, y dime qué salió de la reunión de ayer.
-Hubo tantas reuniones, Nicolás… Hoy todo son reuniones.
-Pero la reunión estrella ayer fue la de Rajoy con Pedro Sánchez, no te hagas el sueco.
-Ya sé, ya sé, y esperada por muchos españoles. ¿Qué quieres que te diga? Como aquella que se casaba a otro día: “Buenos días, Rosa”. “Sí, mañana me caso”. “He dicho buenos días”. “Una vez tenía que ser”. Cada uno va a lo suyo; lo demás no les importa. Rajoy no quiere oír lo que dicen de la corrupción, ni Sánchez de partidos que gobiernen otros. Vamos abocados a nuevas elecciones, Nicolás. Las anteriores, del 20-D., no contentaron a nadie.
-Pues, que haya nuevas Elecciones, Próculo, ¿qué mal hay en ello? Si con nuevas Elecciones se clarifica el porvenir de España, ¿a qué esperamos? Estamos siendo el hazmerreír de los demás europeos.
-El juego de la Política, Nicolás, tiene sus reglas y ni el mismo Rey puede saltárselas: “Tres meses para pensar, dos meses para decir y cinco para continuar”. Y ante esos plazos nada se puede hacer.
-Sí que es difícil tomar decisiones, Próculo. Yo pensaba que era más fácil gobernar; que sobre la marcha se veía lo que era mejor y se tomaban decisiones. Que era como conducir un coche: ¿tú crees que si ves un peligro en la carretera vas a dejar de tomar medidas hasta que lo decida el que te vendió el coche o hasta que el pueblo lo autorice? ¿No será mejor afrontarlo aunque a posteriori des las explicaciones necesarias? Te pondría más ejemplos, pero creo que es suficiente. En tu casa ves un fuego y lo primero será apagarlo.
Francisco Tomás Ortuño
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