sábado, 26 de marzo de 2016

Desde mi palomar

Aquí otra vez, las once de la mañana, tiempo primaveral hasta el domingo, según los entendidos. ¡Qué cuerpo se les pondrá en Murcia a los huertanos con las casetas preparadas en el Malecón para servir morcillas y paparajotes en las Fiestas de Primavera! “¡No, por favor, otra vez no, que ya tuvimos bastante el año pasado!”, pedirán.

Anoche vimos la Procesión de Jueves Santo en la tele. Un calco de las que ya conocemos: varias Hermandades con distintas túnicas y sus bandas de música, ofrecida desde el Arco de San Roque, donde instalaron las cámaras.
Me dolió que en ningún momento se nombrara a don Jacobo, que en paz descanse, Presidente de Honor de las Cofradías jumillanas, por su amor a las Procesiones, su entusiasmo a la fiesta y su aportación a la misma con la creación de nuevas Hermandades. Pero el carácter jumillano es así: “¡Quítate que me tapas!”. La envidia está presente en sus actos.
Y esta mañana, por el mismo medio, la “Siete Región de Murcia”, se transmite la Procesión de los Salzillos. Mamá, pegada al televisor, ve y oye los comentarios que otros verán in situ por la Catedral. Las cámaras esta vez se han instalado por la Plaza Cardenal Belluga, y desde allí, de vez en cuando, enfocan los balcones del Palacio Episcopal, donde se halla el Obispo Lorca Planes.
Nicolás Salzillo procede de Italia. Vino a Murcia y se casó con una murciana. Su taller de escultor lo heredaron sus hijos, sobre todo Francisco, que es autor de los Pasos que vemos y del Cristo Amarrado a la Columna de Jumilla. Gran artista, sin duda, que ha dejado pruebas innegables de su arte.
Cuando Velázquez, Goya y otros artistas plasmaban sus obras en cuadros, Salzillo, escultor, se valía de la imagen tridimensional. La Semana Santa y sus procesiones son la historia de la Pasión de Cristo en imágenes: La Cena, El beso de Judas, Los Azotes, El Prendimiento, etc.
A mí me sorprende, sobre todo, el rostro de las imágenes. Con qué maestría y fidelidad expresan los sentimientos de cada momento. No es lo mismo la expresión del rostro de Jesús en la Cena con los discípulos, serena, dulce, amorosa, que en Huerto de los Olivos, donde teme a los soldados que vienen a prenderlo.
Gran artista don Francisco Salzillo, siglo XVIII, que supo ser retratista fiel de Cristo durante la Pasión, Muerte y Resurrección a base de madera y gubia en sus manos.

Francisco Tomás Ortuño

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