Murcia, la una, en mi escritorio. Vengo del dentista, el que te deja con la boca abierta haga lo que haga; quiero decir haga bien, mal o regular su cometido. Don Pedro es joven y atento. En el sillón le he dicho: “Totus tuus”, parafraseando al Papa Juan Pablo II cuando iba por el mundo. Me dolía una muela y le ofrecía mi boca para que actuara a su gusto como profesional. “Totus tuus”, toda tuya, quería decirle.
Un toque de anestesia, ruidos de sierra en la boca, y, por fin, la sentencia: “No tiene buen aspecto, pero la dejamos a que pasen las fiestas; entonces o la indultamos o la quitamos”, dijo. Y siguió como arrastrando las palabras: “Mejor un diente malo propio que un postizo bueno”. Era sincero don Pedro. Yo me acordé de don Quijote, cuando dice a su escudero, Capítulo XVIII de la Primera Parte: “En mucho más se ha de estimar un diente que un diamante, Sancho”.
Por lo pronto, me ha quitado el dolor y la muela sigue donde estaba. Menos suerte fue la de mi madre, que fue a que le sacaran un diente y el dentista le quitó el vecino, que estaba bueno. Claro, cuando pasó el efecto de la anestesia que le puso, siguió con el dolor que tenía antes. Así que volvió al dentista y a la segunda intentona acertó con el malo.
Hoy esta ciencia dental está muy avanzada. Si se cae uno, dos o cinco, te ponen otros iguales o mejores. Y está el empaste, que es sujetar al que se mueve como si fuera apuntalar un edificio. ¿Te conté que a mí se me movía un diente y le pedí al dentista que me lo empastara? Lo hizo muy bien, pero al año se movía de nuevo. Volví a que me hiciera otro empaste en el mismo diente. A los pocos meses se fue resquebrajando la pasta que lo sujetaba a sus vecinos y fui a otro dentista.
Le pedí que me viera la dentadura. Sin más explicaciones, me quitó el diente movedizo. “Pero, ¿qué ha hecho?”, le dije indignado. “Yo quería un empaste nuevo”. Y el dentista sonriendo me contestó: “Le pondré otro diente fijo para descanso del que he quitado, que tenía más años que Matusalén”.
Francisco Tomás Ortuño
No hay comentarios:
Publicar un comentario