sábado, 5 de marzo de 2016

Boabdil el Chico

5 marzo 2016

Murcia, sábado, las once.
Ayer se dio a Pedro Sánchez otra oportunidad para ocupar la Moncloa, que es su sueño. Los trescientos cincuenta Diputados votaron de nuevo para decir Sí o No a su investidura. Y como no hubo más síes que noes se fue a casa a llorar con su mujer lo que no pudo lograr con los votos.

En 1492, los Reyes Católicos entraron en Granada, último reino por conquistar a los moros, por no pagar Boabdil los tributos que le exigían. Boabdil, llamado el Chico –por su padre que le llamaban el Viejo-, desde un collado volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y le vieron llorar, escuchando a su madre Aixa: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

-¿Pero la Política es mirar por uno o mirar por España, Aurelio? Que yo veo que pocos miran los intereses de la Nación y solo quieren mandar y darse la gran vida. Algunos me recuerdan a Cantinflas en una película que era torero; lo hizo tan mal en la plaza que lo sacaron a hombros. Él creía que había triunfado cuando lo llevaban así entre multitudes, pero al pasar por el río lo tiraron al agua.

-¿Y tú qué esperabas que ocurriera ayer, Anacleto? ¿Que  ocuparía la Moncloa, aunque solo fuera por lástima? Que yo no he visto un caso igual de amor al cargo: es infantil, pero si no le dejan ser Presidente, aunque solo sea por un día, se morirá.

-Pero en estos casos hay que obrar como adultos, con juicio, y ver que no se trata de un capricho, que el asunto es de enorme gravedad. Los niños son egoístas, tan egoístas que miran solo por ellos y para ellos; con el tiempo aprenden a dar y a sentir por los otros. Pero hay personas que no pasan de la fase del egoísmo. Estos no deben gobernar aunque les pese.

-¿Por qué no me quieren, Begoña?
-No me lo explico, Pedro, con lo apuesto que eres.
-¿Qué tendría que hacer para ser aceptado, Begoña?
-Es que Rajoy tiene más votos que tú.
-Ya lo sé, Bego, pero yo esperaba que las izquierdas estarían conmigo. Pero no, fuera de Rivera me huyen como el gato al agua. Es que Pablo hasta me insulta y saca a relucir “cierta cal” que utilizaron otros. ¿Qué puedo hacer yo?
-Este tren ha pasado, Pedro; a lo mejor en otro tenemos más suerte.


Francisco Tomás Ortuño

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