Santana de mis amores, las nueve de la mañana, en el comedor. “Tres días hay en el año que relumbran más que el sol…”. Hoy, Jueves Santo, se cumple al cien por cien. Hasta el viento se ha detenido para que todo el protagonismo sea suyo. Y esta noche veremos la procesión que televisan de Jumilla.
En los años que fui Concejal del Ayuntamiento, cuando mis hijos eran pequeños, en la década de los setenta, siendo Alcalde don Manuel Guillén, había que ir a formar parte en ella con las manolas y las bandas de música.
Salían muy tarde, como ahora, y en su recorrido había calles sin nadie que las viera. Qué tortura era para mí dejar mi casa salir en las procesiones a las doce de la noche con gente dando cabezadas en las puertas.
Cuando formábamos, o esperábamos el turno de salida, recuerdo que algún samaritano nos sacaba unas fuentes con mantecados y una botella de anís. Era, te lo juro, lo que más me agradaba del posterior desfile.
Un año me dijo el Alcalde que saliera yo presidiendo; cogí la vara de mando y presidí la procesión. Iban conmigo don Jerónimo Díaz y Alejandro Tomás, uno a cada lado. Una foto que hay por casa lo testifica. To tenía entonces cuarenta años, barrera que todos mis hijos han pasado hoy.
Acaba de llamarme Lina. Dice que ha recibido un whatsap de Ángel diciendo que ha llegado de Chile; que ha pasado la noche en el avión, y que el sábado saldrá en la procesión con sus hijas.
Pronto dirá, como yo de los setenta pasados, cuando era Concejal: “Parece que fue ayer cuando volví de Chile y salí con mis hijas en una procesión”. Y entonces Raquel, Lina, Laura y Ana vivirán momentos que, a la vuelta de otros pocos años, recordarán ellas.
Francisco Tomás Ortuño
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