viernes, 25 de marzo de 2016

Desde mi Palomar SANTANA

La una y media, en el comedor. Ahora sí. Vinimos de Murcia, pasamos por el pueblo, llenamos el coche de paquetes y aquí de nuevo. Como en Murcia.  
-Sin las procesiones con los Salzillos, sin el Malecón, sin Inacua, sin la Gran Vía...
-Pero viene a ser lo mismo, Sebastián: si quieres procesiones, las tienes aquí; si quieres paseos, subes al monte; todo uno y lo mismo.
-Visto así, claro. Con el ordenador y la tele, igual aquí que en Murcia o en Japón. la globalización es sentirnos en la misma casa los que vivimos en el planeta. ¿Qué más da vivir en China que en Chile, en Bélgica que en Australia? A donde vayas encuentras casas, gente, tiendas, cines, televisores y móviles.
-¡Qué bien si fuera así, Jerónimo!
-¿No es igual en todas partes?
-Si fuera igual aquí que más allá no vendrían de Siria miles de familias huyendo de las bombas ni de Kenia de la miseria. ¡Ojalá, Jerónimo, que todos fuéramos una gran familia y que la Tierra fuera una gran casa que nos acogiera! Pero no es así: unos tienen mucho y otros nada. Y los yihadistas, que solo quieren la guerra. “Alá es grande y a morir matando”. Así no se puede vivir en familia.
-Es que les han hecho creer que muriendo por Alá suben al Cielo a gozar de placeres que no tuvieron en la Tierra; y, claro, sueñan con llegar al Paraíso y no les importa inmolarse. Se llenan de bombas el cuerpo, van donde les dice el santón de turno, y allí que se fulminan, llevándose con él a los que hay cerca.
-Y a ver qué puedes decirle luego: “¿Por qué lo has hecho?”; “¡Vas a ir a la cárcel!”, o “¿No sabes que el quinto Mandamiento de la Ley de Dios prohíbe matar a tus hermanos?”. ¿A quién vas a regañar si es el primero que se lanzó a la hoguera?
-No es fácil vivir en familia bien avenida, Sebastián. Yo antes pensaba que era cuestión de tiempo, de maduración, pero veo que no, que es condición humana, que lo llevamos en la sangre. Mientras que haya hombres en la Tierra habrá guerras entre ellos. Es condición como nacer con pulmones para respirar, con ojos para ver o piernas para andar.

Francisco Tomás Ortuño

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