domingo, 13 de marzo de 2016

DESDE MI PALOMAR 13 marzo 2016 –por ayer-

-Quede constancia para la historia que hoy escribo en mi jaula veraniega, en compañía de Sara. Vengo de sujetar la malla verde de la piscina, que el viento había volado y yacía por encima de la lona azul.
-El día es primaveral. Parece que fuera de Romería. Y es que estamos a ocho días de Primavera y a menos de dos meses de subir al Cristo con los frailes.
-Y en medio la Semana Santa y El Bando de la Huerta, con cabalgatas y cenas en los Huertos del Malecón.
-Todo anda junto, Serapio, ¿te has fijado?
-Pero una cosa después de otra: Semana Santa primero y el Bando de la Huerta después. No al mismo tiempo. Como las Estaciones del año: primero las flores, luego los frutos, después la caída de la hoja y al final la nieve; y a empezar de nuevo.
-Así todo: juntos pero no revueltos. Yo lo dije en una Poesía:
 
No me pidas, Cristina,
Nadar más veces;
Para nadar, Cristina,
Ya están los peces.

Ni me pidas que vuele
Como las aves;
Para volar las águilas,
Como bien sabes.

Cristina, a mí me pides
Correr como las liebres,
Y yo seré el primero
Que quiera obedecerte.

Porque el Señor nos hizo,
¡Qué gran portento!,
Para estar juntos
Mas no revueltos:

Las aves en el cielo,
Los peces en el mar,
Y a nosotros los hombres
Donde poder andar.

No me pidas, Cristina,
Nadar más veces,
Para nadar, Cristina,
Ya están los peces.

-Otro ejemplo de separación, Serapio, es esta casa. Como está en la ladera del monte, ha sido necesario subir formando eras planas u horizontales. Desde abajo, en las cuatro primeras están los olivos; en la quinta, la cochera; en la sexta, la piscina; en la séptima, el jardín con su fuente de las ranas; en la octava está mi casa mosquitera; en la novena está el ping-pong; en la décima la cafetería o bar; y así, luego, el gallinero, la ermita, el monte y el pinar.

-Ahora limpian las terrazas con la barredera mecánica. Esta máquina sustituye a la escoba tradicional. Yo he visto barrer así calles y jardines en Murcia. Multiplica el tiempo por muchos enteros a pesar del ruido que genera.
-El tiempo y el trabajo, Serapio. Sara pensará que van por ella y corre asustada a todo correr. Sin duda no es de máquinas ruidosas mi mascota. ¿Cómo le explico yo que en menos tiempo barre diez veces más que una escoba? La acojo conmigo en la jaula y opto por no decir nada. Ella me mira sin comprender.


Francisco Tomás Ortuño

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