lunes, 28 de marzo de 2016

PALOMAS GENEALÓGICAS

La vida la complicamos neciamente los hombres.

F.T.Ortuño

Desde mi Palomar

Hemos visitado a mi cuñada. Nos ha enseñado fotos con la familia al completo. Algunas en almanaques de gran tamaño. A ver si me acuerdo: Juana; Lina, Pedro y dos hijos; Amós, Soledad y tres hijos; Juan Francisco, África y dos hijas; Josemaría, Juana Mari y un hijo; Leo; David; Fulgencio. Veinte personas. Cómo se multiplica la población con solo un par de generaciones. Nos tomamos muy al pie de la letra que uno de los fines del matrimonio es procrear.
Cuando yo iba a la Escuela, la población mundial era, o decían mis libros que era, dos mil doscientos millones de seres humanos; hoy ya somos siete mil millones. Y eso que últimamente hay recortes brutales con la crisis a base de anticonceptivos.
En mi familia por ejemplo, de dos personas –mis padres: Amós y Lina- nacieron cinco hijos: Santiago, José María, Emilia, Amós y Francisco. Santiago se casó con Carmen y tuvieron cuatro hijos; José María con Juana y tuvieron siete; Emilia se contuvo; Amós lo hizo con Pepa y nacieron seis; y el que lo cuenta con su costilla, cinco.
De dos en un siglo hemos pasado a treinta y tres. Aunque se han quedado en el camino cinco, aún quedan veintiocho. Veintiséis nuevos. En esa proporción, los siete mil millones que somos nos convertiremos en el año tres mil, si cada pareja dan otros veintiséis, en noventa mil millones de habitantes aproximadamente.
¿Cabríamos en la Tierra? ¿Habría comida para todos? Es sin duda un problema a resolver por las naciones del mundo. ¿Serán necesarias las guerras para eliminar personas? ¿Estará todo tan previsto y  calculado que tenga que venir una catástrofe para empezar de cero? Con los años vividos, el hombre debe saber lo que puede sobrevenir a todas sus actuaciones.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 26 de marzo de 2016

PALOMAS

La escuela para el maestro sin vocación: Zapato que hace daño.

F.T.Ortuño

Desde mi palomar

Aquí otra vez, las once de la mañana, tiempo primaveral hasta el domingo, según los entendidos. ¡Qué cuerpo se les pondrá en Murcia a los huertanos con las casetas preparadas en el Malecón para servir morcillas y paparajotes en las Fiestas de Primavera! “¡No, por favor, otra vez no, que ya tuvimos bastante el año pasado!”, pedirán.

Anoche vimos la Procesión de Jueves Santo en la tele. Un calco de las que ya conocemos: varias Hermandades con distintas túnicas y sus bandas de música, ofrecida desde el Arco de San Roque, donde instalaron las cámaras.
Me dolió que en ningún momento se nombrara a don Jacobo, que en paz descanse, Presidente de Honor de las Cofradías jumillanas, por su amor a las Procesiones, su entusiasmo a la fiesta y su aportación a la misma con la creación de nuevas Hermandades. Pero el carácter jumillano es así: “¡Quítate que me tapas!”. La envidia está presente en sus actos.
Y esta mañana, por el mismo medio, la “Siete Región de Murcia”, se transmite la Procesión de los Salzillos. Mamá, pegada al televisor, ve y oye los comentarios que otros verán in situ por la Catedral. Las cámaras esta vez se han instalado por la Plaza Cardenal Belluga, y desde allí, de vez en cuando, enfocan los balcones del Palacio Episcopal, donde se halla el Obispo Lorca Planes.
Nicolás Salzillo procede de Italia. Vino a Murcia y se casó con una murciana. Su taller de escultor lo heredaron sus hijos, sobre todo Francisco, que es autor de los Pasos que vemos y del Cristo Amarrado a la Columna de Jumilla. Gran artista, sin duda, que ha dejado pruebas innegables de su arte.
Cuando Velázquez, Goya y otros artistas plasmaban sus obras en cuadros, Salzillo, escultor, se valía de la imagen tridimensional. La Semana Santa y sus procesiones son la historia de la Pasión de Cristo en imágenes: La Cena, El beso de Judas, Los Azotes, El Prendimiento, etc.
A mí me sorprende, sobre todo, el rostro de las imágenes. Con qué maestría y fidelidad expresan los sentimientos de cada momento. No es lo mismo la expresión del rostro de Jesús en la Cena con los discípulos, serena, dulce, amorosa, que en Huerto de los Olivos, donde teme a los soldados que vienen a prenderlo.
Gran artista don Francisco Salzillo, siglo XVIII, que supo ser retratista fiel de Cristo durante la Pasión, Muerte y Resurrección a base de madera y gubia en sus manos.

Francisco Tomás Ortuño

viernes, 25 de marzo de 2016

PALOMAS SANDUNGUERAS

Hombre necio: mineral con ganga.

F.T.Ortuño


Desde mi Palomar SANTANA

La una y media, en el comedor. Ahora sí. Vinimos de Murcia, pasamos por el pueblo, llenamos el coche de paquetes y aquí de nuevo. Como en Murcia.  
-Sin las procesiones con los Salzillos, sin el Malecón, sin Inacua, sin la Gran Vía...
-Pero viene a ser lo mismo, Sebastián: si quieres procesiones, las tienes aquí; si quieres paseos, subes al monte; todo uno y lo mismo.
-Visto así, claro. Con el ordenador y la tele, igual aquí que en Murcia o en Japón. la globalización es sentirnos en la misma casa los que vivimos en el planeta. ¿Qué más da vivir en China que en Chile, en Bélgica que en Australia? A donde vayas encuentras casas, gente, tiendas, cines, televisores y móviles.
-¡Qué bien si fuera así, Jerónimo!
-¿No es igual en todas partes?
-Si fuera igual aquí que más allá no vendrían de Siria miles de familias huyendo de las bombas ni de Kenia de la miseria. ¡Ojalá, Jerónimo, que todos fuéramos una gran familia y que la Tierra fuera una gran casa que nos acogiera! Pero no es así: unos tienen mucho y otros nada. Y los yihadistas, que solo quieren la guerra. “Alá es grande y a morir matando”. Así no se puede vivir en familia.
-Es que les han hecho creer que muriendo por Alá suben al Cielo a gozar de placeres que no tuvieron en la Tierra; y, claro, sueñan con llegar al Paraíso y no les importa inmolarse. Se llenan de bombas el cuerpo, van donde les dice el santón de turno, y allí que se fulminan, llevándose con él a los que hay cerca.
-Y a ver qué puedes decirle luego: “¿Por qué lo has hecho?”; “¡Vas a ir a la cárcel!”, o “¿No sabes que el quinto Mandamiento de la Ley de Dios prohíbe matar a tus hermanos?”. ¿A quién vas a regañar si es el primero que se lanzó a la hoguera?
-No es fácil vivir en familia bien avenida, Sebastián. Yo antes pensaba que era cuestión de tiempo, de maduración, pero veo que no, que es condición humana, que lo llevamos en la sangre. Mientras que haya hombres en la Tierra habrá guerras entre ellos. Es condición como nacer con pulmones para respirar, con ojos para ver o piernas para andar.

Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS NOSTÁLGICAS

El lenguaje es la fotografía del pensamiento.

F.T.Ortuño

Desde mi Palomar

Santana de mis amores, las nueve de la mañana, en el comedor. “Tres días hay en el año que relumbran más que el sol…”. Hoy, Jueves Santo, se cumple al cien por cien. Hasta el viento se ha detenido para que todo el protagonismo sea suyo. Y esta noche veremos la procesión que televisan de Jumilla.
En los años que fui Concejal del Ayuntamiento, cuando mis hijos eran pequeños, en la década de los setenta, siendo Alcalde don Manuel Guillén, había que ir a formar parte en ella con las manolas y las bandas de música.
Salían muy tarde, como ahora, y en su recorrido había calles sin nadie que las viera. Qué tortura era para mí dejar mi casa salir en las procesiones a las doce de la noche con gente dando cabezadas en las puertas.
Cuando formábamos, o esperábamos el turno de salida, recuerdo que algún samaritano nos sacaba unas fuentes con mantecados y una botella de anís. Era, te lo juro, lo que más me agradaba del posterior desfile.
Un año me dijo el Alcalde que saliera yo presidiendo; cogí la vara de mando y presidí la procesión. Iban conmigo don Jerónimo Díaz y Alejandro Tomás, uno a cada lado. Una foto que hay por casa lo testifica. To tenía entonces cuarenta años, barrera que todos mis hijos han pasado hoy.

Acaba de llamarme Lina. Dice que ha recibido un whatsap de Ángel diciendo que ha llegado de Chile; que ha pasado la noche en el avión, y que el sábado saldrá en la procesión con sus hijas.
Pronto dirá, como yo de los setenta pasados, cuando era Concejal: “Parece que fue ayer cuando volví de Chile y salí con mis hijas en una procesión”. Y entonces Raquel, Lina, Laura y Ana vivirán momentos  que, a la vuelta de otros pocos años, recordarán ellas.

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 23 de marzo de 2016

Paloma

Hombre muerto: Casa abandonada.

                    F.T.Ortuño

22 marzo 2016 -por ayer-

Aún en Murcia, las cinco y veinte de la tarde, en mi estudio que da a Balart. Hemos dejado el viaje para mañana. Tendría que ser así.
En Bruselas hoy hubo un atentado terrorista. Murieron más de treinta personas y de heridos un centenar. ¡Cuántos que se han librado dirán: “Yo no estuve en la masacre de milagro; iba a ir y me quedé en casa, no sé por qué”!
Es el caso del avión que se estrella y mueren los pasajeros. Luego salen los que iban a montar y no lo hicieron por circunstancias que no se explican. Es el caso del tren que descarrila, del autobús que vuelca, del coche que se estrella… ¿Por qué unos mueren y otros se libran?
Siempre queda la duda en el aire de cómo pudo ocurrir y por qué con ese resultado. ¿No te parece a ti muchas veces que no pudo ser de otra forma? Tienes que aceptar los hechos como han ocurrido, pero sientes que algo, no sabes qué, ha intervenido.  
Supongamos que esta noche hay un temblor de tierra por Jumilla, con desprendimiento de enormes piedras que hay en la ladera del monte. Cuando vamos, la casa ha desaparecido entre escombros.
¿Qué podríamos pensar viendo el dantesco acontecimiento sino preguntarnos: “¿Por qué no nos fuimos esta tarde como habíamos pensado?”. ¿Hubo una causa que lo impidiera o alguien que nos salvara de la desgracia?
Tal vez sea pueril mi pensamiento, pero no lo puedo evitar: “Si la Procesión del Cristo del Perdón, que iba a recorrer las calles murcianas ayer, tenía que suspenderse por la lluvia, ¿se conocería ya en la Historia de la Epopeya Universal que creara Dios antes de crear el mundo?”.

                Francisco Tomás Ortuño

Paloma

El traje me engañó hasta que el dueño se hubo asomado por sus palabras.

                                      F.T.Ortuño

22 marzo 2016

Murcia todavía, las nueve, martes, en mi refugio que da a la calle Salvador Ortiz. Mamá y Lina se fueron al Hospital de San Andrés, previa cita, a que le vean la herida de la muñeca. Esperemos que sea favorable la visita, porque nadie mejor médico que el propio paciente, y quien la lleva palpa la mejoría por momentos.
Es así, Serapio, cuando nos olvidamos de un mal o no lo sentimos, es que está bueno. Si te duele el estómago es que no anda bien; si te duele la espalda, lo mismo; si no sientes dolor es que la máquina funciona perfectamente.
Es tan perfecta la máquina del cuerpo, que si necesita ayuda del exterior, te avisa con fiebre y malestar para que le prestes atención; ella tiene recursos propios que ni conocemos, para atender sus males; pero hay veces que necesita colaboración externa y la pide.
Tú entonces acudes al médico y te manda inyecciones, pastillas o potingues de farmacia. Lo malo, Tiburcio, es si no interpreta bien la demanda, y procura algo perjudicial. Si es un placebo, no cura pero ayuda poco; pero si es medicina adversa, menoscaba. En vez de ayudar se une al enemigo para hacer más daño.
A mi hermano cuando era niño, le dieron un golpe en la pierna jugando al balón. Su cuerpo avisó con dolores y fiebres de cuarenta grados, y mis padres lo llevaron al médico. Este pensó que era reuma y le mandó pastillas para la enfermedad. Pero como le daba una ayuda equivocada, el cuerpo siguió pidiendo auxilio.
Entonces lo llevaron a un especialista en la capital y le cambió radicalmente la medicación. Desde entonces empezó a mejorar la salud de su pierna. Eran, por suerte, los años cuarenta, cuando se descubrió la penicilina, y con unos frascos a tiempo, se curó.
Dios te libre de un médico que se equivoque de enfermedad: aun con buena voluntad, en vez de ayudar a curarte será lo contrario. Con las enfermedades hay que ser prudentes: si no se está seguro, lo mejor es quedarse quieto.
          Francisco Tomás Ortuño

Palomas voladoras

Sabia filosofía es pensar que si ha ocurrido así es porque Dios lo quiso.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR “HABER” NO ES “A VER” 21 marzo 2016 -por ayer-

Murcia, las nueve y media, en mi camarín que da a la calle Balart, y tú me entiendes. No sé lo que anunció Mónica, la méteo, para estos días, pero aquí y ahora te aseguro que el cielo es azul inmaculado y la ropa tendida en la terraza no se mueve.
Oigo voces abajo de gente que habla por demás y campanas que repican llamando a la Procesión de las Palmas. Hoy es Semana Santa y cada Parroquia tiene la suya, celebrando la entrada de Jesús en Jerusalén montado en la burrica.
-Dices que oyes a gente en la calle que habla por demás, ¿qué quieres decir, Serapio?
-“Hablar por demás” es una expresión que significa hablar por no estar callado; hablar sin intención de convencer a quien escucha. Son matices que enriquecen nuestra Lengua. El verbo “hablar”, que, como sabes, es decir o emitir palabras para darse a entender, forma giros, perífrasis, para mejor decir lo que se piensa.
Así: “Cada uno habla como quien es” significa que cada uno se explica según su nacimiento y cuna; “Hablar a tontas y a locas” es hablar sin reflexión, decir lo primero que se te ocurre; “Hablar claro” es decir lo que se siente con franqueza; “Hablar por hablar” es hablar sin fundamento; “Hablar recio” es hablar con autoridad; “Hablárselo uno todo” es hablar tanto que no da lugar a que hablen los demás; “No se hable más” es dar por concluida una discusión; “Solo le falta hablar” se aplica a muchos  animales… Y muchas locuciones más.
-Triste será no poder comunicarse con otras personas, Serapio.
-Los sordos de nacimiento, como no oyen no aprenden a hablar, Casiano, aunque se entienden con otros lenguajes. Hablar es decir a otro lo que pensamos, bien por la voz, por la escritura, por dibujos o por signos. Es sacar afuera tu pensamiento.
-Hay, sin embargo, una Orden religiosa creada por San Bruno en el siglo XI, que su lema es el silencio: son los cartujos. Por ellos, a los que hablan poco, a los taciturnos, se les llama cartujos.

Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS DIVINAS

La buena Escuela la hace el buen Maestro, como el buen hogar el matrimonio y los hijos que lo constituyen. Pretender que, tanto la Escuela como el Hogar, dependen del edificio es como presumir que la Escuela y el Hogar son los enseres que los acompañan.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR San José

Murcia, las doce, en mi escritorio. Fiesta de San José, patrón de la Iglesia Universal.
-Repudiar a una persona, Eutiquio, es rechazarla. José repudió a María, su mujer, cuando vio que estaba embarazada. La repudió en secreto, para que la Ley no la castigara por adulterio. Debía quererla mucho. ¿Te pones en su lugar? Sin haber estado con ella, se queda encinta. “¿Por qué?, ¿por qué me haces esto?”, se diría asombrado.
En sueños, le dijo un ángel: “¡No te precipites, José!; el niño que nacerá de María, es obra del Espíritu Santo”. Y el secreto se mantuvo hasta que nació Jesús.
Herodes, rey de Judea, oyó que había nacido un niño que lo iba a destronar, y mandó matar a los que habían nacido últimamente. “¡Que no quede uno!”, ordenó. Pero José recibió a tiempo la orden de huir a Egipto con su familia. Fue el padre de Jesús, sin serlo. Más que padre, su guardián.
Es una figura singular en la historia del mundo. San José no fue como los demás hombres. Dios, por lo visto, pensó en un padre para su hijo, sin engendrarlo, que lo acompañara junto a su madre y le enseñara un oficio. Una figura “sui géneris” para que el niño fuera como todos los niños. Vigilante. Esa era la función de San José: cuidar de un niño que era Dios y hombre al mismo tiempo.
¿Sería consciente María de que su matrimonio era una excepción en la historia de la humanidad? ¿Hablaría a solas con José de su papel en la historia?
-José, ¿tú qué piensas de lo que nos está pasando?
-Lo nuestro no tiene nombre, María.
-Yo no puedo verte como esposo; solo como padre de un hijo que es obra del Espíritu Santo.
-Hemos sido los encargados de una obra universal, María.
-Sin vivir juntos, vamos a tener un hijo, ¿cómo puede ser?
-Sigamos instrucciones, que nosotros solos nos perdemos.
-Es que nadie antes ha engendrado sin ayuda de varón.
-Sí, María, nuestros primeros padres, Adán y Eva, nacieron también así, de la nada.
-Un milagro, José, y nosotros, mira por dónde, los segundos padres virtuales, porque reales no somos, como tú y yo sabemos. Vamos a ser padres de Dios en un hijo que yendo en mí no es nuestro.
-Me da miedo, María, sigamos lo que tenga que ser, que Dios no nos dejará de sus manos.


Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS FUGITIVAS

Cada día es una hoja que tenemos que llenar: Procuremos no echar borrones.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Odontología

Murcia, la una, en mi escritorio. Vengo del dentista, el que te deja con la boca abierta haga lo que haga; quiero decir haga bien, mal o regular su cometido. Don Pedro es joven y atento. En el sillón le he dicho: “Totus tuus”, parafraseando al Papa Juan Pablo II cuando iba por el mundo. Me dolía una muela y le ofrecía mi boca para que actuara a su gusto como profesional. “Totus tuus”, toda tuya, quería decirle.
Un toque de anestesia, ruidos de sierra en la boca, y, por fin, la sentencia: “No tiene buen aspecto, pero la dejamos a que pasen las fiestas; entonces o la indultamos o la quitamos”, dijo. Y siguió como arrastrando las palabras: “Mejor un diente malo propio que un postizo bueno”. Era sincero don Pedro. Yo me acordé de don Quijote, cuando dice a su escudero, Capítulo XVIII de la Primera Parte: “En mucho más se ha de estimar un diente que un diamante, Sancho”.
Por lo pronto, me ha quitado el dolor y la muela sigue donde estaba. Menos suerte fue la de mi madre, que fue a que le sacaran un diente y el dentista le quitó el vecino, que estaba bueno. Claro, cuando pasó el efecto de la anestesia que le puso, siguió con el dolor que tenía antes. Así que volvió al dentista y a la segunda intentona acertó con el malo. 
Hoy esta ciencia dental está muy avanzada. Si se cae uno, dos o cinco, te ponen otros iguales o mejores. Y está el empaste, que es sujetar al que se mueve como si fuera apuntalar un edificio. ¿Te conté que a mí se me movía un diente y le pedí al dentista que me lo empastara? Lo hizo muy bien, pero al año se movía de nuevo. Volví a que me hiciera otro empaste en el mismo diente. A los pocos meses se fue resquebrajando la pasta que lo sujetaba a sus vecinos y fui a otro dentista.
Le pedí que me viera la dentadura. Sin más explicaciones, me quitó el diente movedizo. “Pero, ¿qué ha hecho?”, le dije indignado. “Yo quería un empaste nuevo”. Y el dentista sonriendo me contestó: “Le pondré otro diente fijo para descanso del que he quitado, que tenía más años que Matusalén”.


Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS NAZARENAS

El surtidor, vencido, se deshace en lágrimas.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Semana Santa 18 marzo 2016

Murcia, las ocho, en mi taller. Los hechos se precipitan, como otras cosas que no quiero nombrar. Ayer fui a la piscina, y me despedí de los compañeros hasta dentro de quince días. En medio la Semana Santa y las Fiestas de Primavera. En los Colegios lo mismo. Decía un chascarrillo que unos niños en la Escuela comentaban: “Quince días de vacaciones; que se fastidie el maestro”. No pensaban que el maestro celebraba las fiestas a la par que ellos.
Pues sí, hoy es Viernes de Dolores, que abre la Semana Santa; mañana San José, fiesta sobre todo en Valencia con las fallas y su pirotecnia. Y pasado, Domingo de Ramos, con la Procesión de las Palmas.
Iba Jesús a Jerusalén y en llegando a Betania, junto al Monte de los Olivos, dijo a dos de sus discípulos: “Id a esa aldea de enfrente y veréis un borrico atado; desatadlo y traedlo. Si alguien os pregunta por qué lo desatáis, contestad que el Señor lo necesita”.
Fueron al pueblo y encontraron el burro atado como les había dicho Jesús. Cuando lo soltaban, oyeron al dueño que decía: “¿Por qué desatáis el burro?”. Y ellos le contestaron: “El Señor lo necesita”. Y dejó que siguieran. Se lo llevaron a Jesús y le ayudaron a montar.
Conforme se acercaban al pueblo, la gente iba en aumento y gritaba: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Algunos fariseos dijeron a Jesús: Maestro, diles que no griten tanto”. Y Jesús les dijo: “Si ellos callan, gritarán las piedras”. Y siguió su camino.


Francisco Tomás Ortuño

jueves, 17 de marzo de 2016

PALOMAS MIGRATORIAS

Si del mar revuelto de tus ideas coges un pensamiento, sácalo del agua y asegúralo bien antes de querer coger otro. Son escurridizos como los peces y tal vez se te escape para no volver a verlo.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR –escrito ayer, día 16-

Miércoles, las cuatro y media, o half past four, en mi retiro habitual. Cuántas cosas que contarte, Severino. En otra fecha más corriente, diría: “Otro capicúa, Severino; cada mes, como cada año, tiene su palíndromo”. Pero hoy hay hechos de más calado.
-¿A qué te refieres, Donato?
-¿Viste el partido de anoche, entre el Atlético de Madrid y el PSV Eindoven belga? ¡Qué emocionante! Empataron a cero; la prórroga, lo mismo; y en los penaltis seguía el empate hasta el octavo tiro del Eindoven que dio en el larguero. ¡Qué locura se desató! El entrenador atlético, loco, salió corriendo por el campo a celebrar la victoria.
     -¿Qué más hechos ocurrieron ayer, Donato?
     -A mi señora le quitaron la placa metálica que le pusieron en la muñeca. Cumplida su función de unir unos huesos rotos, le molestaba lo suyo.
-¿Cómo?
     -El cuerpo no acepta que seres extraños invadan su casa, y pasado un tiempo prudencial, quieren echarlo a patadas. Cada día mi Señora presenciaba una batalla entre dos fuerzas antagónicas. “¡Fuera!”, decían unos; “¡fuera de aquí!, ¡tú no eres de los nuestros!”. Hasta que el médico tuvo que abrir de nuevo y sacar lo que introdujo con alevosía y allanamiento de morada.
     -¿Y nadie ha protestado, Donato?
     -Nadie, Seve, que cada uno donde mejor se encuentra es donde ha nacido. Los indígenas bailaron de contentos celebrando la victoria.
     -Podía probarse lo mismo con los emigrantes, Donato.

Francisco Tomás Ortuño


PALOMAS

Cuando hay guerras es que los hombres son todavía niños.


F.T.Ortuño

Mercado de Verónicas

Vengo del Mercado de Verónicas. ¡Cómo me gusta ir de puesto en puesto, viendo la mercancía que ofrecen y cogiendo de aquí una bolsa de naranjas, de allí una bolsa de peras, o de uvas, pescado o carne! Es, pienso, como tener la huerta en casa, el mar cerca o una granja a domicilio.
Una vez compré manzanos en mi pueblo y un amigo me dijo viendo mis apuros: “¡Zapatero a tus zapatos!”. Me quería decir que no abarcara tanto, que ya tenía bastante con atender mi oficio. Con lo cómodo que es ir al Mercado que tengo enfrente de casa y comprar lo que necesito para poner la mesa.

Francisco Tomás Ortuño


Palomas libreras

El hombre de ciencia se mueve en terreno firme, cuantificable, seguro; el filósofo en un mundo de hipótesis, inconsistente y vaporoso.

F.T.Ortuño


DESDE MI PALOMAR Libros

-Mi mesa está llena de libros y revistas, que nada mejor que el ejemplo para persuadir.
-¿Qué quieres decir, Pionio?
-Lo que he dicho, Alfonso: si quieres que lean tus hijos, llena la casa de libros donde leer. Si quieres que vayan a Misa, nada como ir tú primero. Mi amigo Juliano decía a sus hijos que el tabaco era malo y fumaba delante de ellos como un carretero.
-¿Cómo fumas delante de tus hijos y les dices que no fumen?  –le reproché un día. Él me contestó que nadie mejor para decirles que el tabaco era malo.
-¿Y tú por qué fumas?
-Porque no puedo dejarlo; que una cosa no está reñida con la otra.
Casi me convenció. Por saber que una cosa es perjudicial, no voy a dejar de recomendarla a otros, y menos a los hijos, a los que tanto se quiere.

-Decía y digo que mi mesa está llena de libros y revistas.
-¿Me lees algunos títulos?
-El que tengo más a mano se titula “La revolución de los jóvenes” y su autor, Francisco Papa. Cerca hay otro: “Así piensa el Papa Francisco: Selección de mensajes y homilías”. Este debe de ser como mis “Fumarolas” o mis “Litesofías”, pero de tema religioso. Los dos llevan en la portada la figura del Papa bonaerense. Allí un “Catálogo” con bellas fotografías del Cristo del Perdón, editado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Luego una revista de “Hacer familia”, a la que estamos suscritos. Y así varios más. ¿Comprendes lo del ejemplo?

-¿Sabías que hoy es tu Santo, Pionio?
-¿No he de saberlo, Alfonso? San Pionio nació en Esmirna, la actual Turquía. Fue encarcelado por hacer apología de su fe cristiana delante del pueblo. En la cárcel animó a otros presos hasta su muerte a soportar el martirio.

-Y para terminar, ¿qué le dice un boxeador a su amigo fuera del ring?: “Mejor es dar que recibir”. Le hablaba de golpes al contrario, como es natural, que no de obras de caridad.
 -¿Sabes tú, Pionio, lo que dijo uno a su amigo en una conversación por el parque?
-¿Cómo he de saberlo, Alfonso, si yo no estaba allí? Cuenta, cuenta, que no tenemos prisa.
-Dos amigos muy aficionados al fútbol, acordaron volver el que antes muriera a decirle al otro si en el Cielo había campos de fútbol. Uno murió pronto y volvió a decirle al otro: “Dos cosas vengo a decirte: Una que sí hay campos de fútbol; y otra que vas en la alineación del próximo domingo”.

Francisco Tomás Ortuño


martes, 15 de marzo de 2016

Palomas caseras

La sociedad está necesitada de personas humildes.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Del trabajo

Como mi nieta Alba ha tosido esta noche pasada, su padre la ha traído con los abuelos. Ahora toca el piano. Cuando las mujeres se quedaban en casa, esto no ocurría. Su papel era otro. Pero con el trabajo, aparte la crisis que han creado, surgió llevar a los hijos con los abuelos cuando pasaban mala noche.
Ya sé, Elías, que la mujer y el hombre tanto monta, monta tanto, ninguno es superior al otro; pero que los puestos de trabajo se han reducido a la mitad, no me lo puedes discutir por evidente. Es otra sociedad nueva que ha devenido.
-¿Y qué podían hacer?
-Quedarse uno de los dos cuidando de la casa y de los niños, que es otra forma de trabajar. Creo que te lo dije en otra ocasión: Si ella prefiere salir y él quedarse, problema resuelto. Y si los dos quieren trabajar fuera de casa, poner a otro u otra que haga sus veces en el hogar. Tan sencillo. Todo quedaba resuelto pagando el Estado el trabajo de “Sus Labores” como se paga a los demás funcionarios.

     -Hablemos de Política, Desiderio. Pero, ¿se forma Gobierno en España, o sigue en funciones don Mariano?
-Dicen que no hay manera: ninguno tiene mayoría necesaria. Como todos quieren ser el Presidente y ninguno que otro mande, no encuentran una solución.
-Yo creo que lo mejor era echar a los que hay y que otros que  pensaran más en los problemas de España, que no son pocos, ocuparan su puesto.


Francisco Tomás Ortuño

lunes, 14 de marzo de 2016

Palomas perversas

Los padres para los hijos; los hijos para los suyos. Las aguas del río no discurren hacia atrás.

F.T.Ortuño

14 marzo 2016 Desde mi palomar Un “ictus”. –De ayer-

Murcia, la una, en mi camarín o escritorio que da a la calle Federico Balart. Pues sí, quede para la historia familiar que ayer, sobre las dos del mediodía, en Santana, quise mandar mi Soflama a los amigos y me encontré con un Correo de mi sobrino, que venía a decir: “A mi padre le ha dado un “ictus” y está ingresado en el Hospital Reina Sofía”. Comimos deprisa y vinimos a Murcia. Cuando llegamos al Hospital, estaba conversando con los hijos. Había sido más bien un susto y nos tranquilizamos.
El Diccionario de la Real Academia aclara: “Ictus, cuadro morboso que se presenta de un modo súbito y violento, como producido por un golpe”. Es, pienso, lo que siempre hemos llamado trombosis cerebral, lo que sufrió mi padre, mi cuñado, y miles de personas; una de las causas más numerosas de muerte. Se trata de un trombo, que impide la circulación sanguínea por una vena.
Nuestro cuerpo es como una ciudad, con una red vastísima de carreteras por donde circula la sangre. Si hay atascos de coches y se producen accidentes, lo mismo puede pasar en el cuerpo con su constante circulación. Y en esas pequeñas vías cerebrales, el milagro es que no ocurra más veces.
Don José Yagüe, profesor de muchos jumillanos, estaba en el Congreso con otros Diputados, discutiendo problemas para mejorar la vida murciana, cuando ¡zas! sufrió un “ictus” y cayó al suelo como fulminado por un rayo. No le dio tiempo a pensar: “¿Qué me ocurre?”. A mi cuñada, que servía la comida, le dio un latigazo, y tiró al suelo lo que tenía en sus manos. Si hay suerte, igual se recupera; con menos suerte, ni lo cuenta.
Suena el teléfono. Es mi hijo desde Chile. Tiene gracia, habla al mismo tiempo con su mujer, que está en Valencia. Sus hijas hacen buñuelos. Yo le cuento lo del “ictus” del tío Amós. Es una conversación a tres bandas. Vamos, como sentados en una mesa camilla. Nos despedimos diciendo unos a otros: ¡Cuidado con los “ictus”!.


Francisco Tomás Ortuño