Cuenta el Evangelio que Jesús se presentó en medio de sus discípulos y les dijo: “La paz esté con vosotros”. Los discípulos, llenos de miedo, no se creían lo que estaban viendo.
-¿Por qué os asustáis? -siguió el Maestro-. Soy yo, ved mis manos y mis pies. Y con la alegría y el asombro de sus amigos, les pidió de comer.
Le dieron un trozo de pescado asado y lo comió delante de ellos. “De esto hablaba cuando estaba con vosotros”, dijo. “Es necesario que se cumpla cuanto está escrito sobre mí en la Ley de Moisés y que anunciaron los Profetas. Tenía que sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día. Ahora a predicar lo que sabéis por todas las naciones”.
Francisco Tomás Ortuño
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