jueves, 23 de junio de 2016

DESDE MI PALOMAR NOTICIAS

Mi Señora quiere mucho a su mascota Sara. Cree que le dice “mamá”. Yo me río, porque sé que los gatos no hablan. Pero si ella  lo cree, será verdad para ella. Cada cual vive con lo que piensa.  Lo que para mí es ¡miau!, para ella es mamá.
De niño, mi vecina tenía un loro que decía “Julia” para llamarla. Lo cierto es que mi gata emite sonidos que parecen decir mamá. Mira que si hablara en vez de maullar, como corresponde.
A mí me mira a veces con ojos inteligentes: parece decirme que la deje encima de la mesa cuando yo quiero escribir. Parece suplicarme que la deje donde está.

Bueno, pasemos a otro asunto, Braulio. Hace menos de media hora que he hablado con mi prima Emilia, monja de clausura, desde Chile. Ha llamado para darnos el pésame por la muerte de su primo Amós. Se ha enterado por otra prima. “¿Sabes quién ha muerto?” –le dijo-. Y ella le contestó que sabía que estaba grave.
Pues eso, así son las noticias. Y así serían muchos años antes de que se inventara el teléfono. Correos de caballos y diligencias, dejándolas en posadas. Ahora es más fácil y más rápido. Conforme se producen se mandan volando a cualquier parte.
-Más que volando, Isidoro; lo de volando fue en otra etapa en la historia de las comunicaciones. ¿Qué eran las palomas mensajeras? Les ataban un papel a una pata y ella la llevaba. Pero ahora, conforme la escribes, la lee el que vive en otro continente. Insuperable.

Francisco Tomás Ortuño

No hay comentarios:

Publicar un comentario