martes, 5 de abril de 2016

DESDE MI PALOMAR

-La gente en la calle habla por demás.
-¿Qué quieres decir, Serapio?
-“Hablar por demás” es una expresión que significa hablar por no estar callado. Son matices que enriquecen nuestra Lengua. El verbo “hablar”, que, como sabes, es decir o emitir palabras para dar a conocer el pensamiento, tiene sus perífrasis para mejor decir lo que se piensa.
Así: “Cada uno habla como quien es” significa que cada uno se expresa según su nacimiento y cuna; “Hablar a tontas y a locas” es hablar sin reflexión, decir lo primero que se te ocurre; “Hablar claro” es decir lo que se siente con franqueza; “Hablar por hablar” es hablar sin fundamento; “Hablar recio” es hablar con autoridad; “Hablárselo uno todo” es hablar tanto que no da lugar a que hablen los demás; “No se hable más” es dar por concluida una discusión; “Solo le falta hablar” se aplica a muchos  animales…
-Triste será no poder comunicarse con otras personas, Serapio.
-Los sordos de nacimiento, como no oyen no aprenden a hablar, Casiano, aunque se entienden con otros lenguajes. Hablar es decir a otro lo que pensamos, bien por la voz, por la escritura, por dibujos o por signos. Es sacar afuera tu pensamiento.
-Hay una Orden religiosa, creada por San Bruno en el siglo XI, que su lema es el silencio: son los cartujos. Por ellos, a los que hablan poco se les llama así.
Francisco Tomás Ortuño

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