viernes, 8 de abril de 2016

DESDE MI PALOMAR De Astronomía

Se cuenta que un descubridor de tierras americanas, sabiendo que iba a haber un eclipse, se cubrió de gloria y lo adoraron como a un dios cuando dijo que iba a mandar al Sol esconderse si no lo dejaban en libertad. Esperaron el prodigio y cuando vieron que se hacía de noche, se maravillaron tanto que pensaron que era un dios de verdad.

Nuestro Sistema Solar nos es conocido; lo que pase en otros  no lo sabemos, y mira que hay estrellas como la nuestra. Pero yo estoy con la mosca en la oreja de que pronto lo sabremos todo como hoy sabemos que hay eclipses en nuestra casa.
-¿Tú crees?
-Sí, que mi hijo tiene un telescopio gigante y cualquier día se comunica con otra galaxia.
-¿Hablas en serio? ¿Dices que de otra galaxia?
-Eso digo, Filiberto, y eso que la más cercana de las galaxias está a tres megapársenas y media, que equivale a  once millones y medio de años luz.
-¿Cómo sabes tú esas cosas?
-Me las enseña mi hijo. Me habla de la Vía Láctea, de la gran Nube de Magallanes, de la Galaxia de Andrómeda, de la Galaxia del Triángulo y otras próximas. Y me dice que todo llegará cuando menos se espere, es decir cuando tenga que llegar, que nadie sabe cuándo es la hora de salir a escena.
-Vamos a dejarlo, que me estoy mareando.

Francisco Tomás Ortuño

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