viernes, 29 de abril de 2016

DESDE MI PALOMAR 29 abril 2016

Dice mi hijo que el papel va a desaparecer como informativo y como libro, que sus días están contados; que, con las nuevas tecnologías, nadie va a comprar periódicos ni libros. ¿Quién va a gastar en libros y en periódicos?
Yo no soy tan pesimista. Me resisto a creer que los libros y los periódicos tradicionales desaparezcan. El placer de tener entre las manos un libro no puede sustituirlo un ordenador o una table. Por lo menos mientras que exista nuestra generación y la de nuestros hijos, que los hemos conocido.
Luego, no sé. Cuando los niños no vean libros, que solo sean estos un recuerdo, y solo vean en su casa y en la escuela aparatos con pantalla, todo puede ser, que tampoco nosotros usamos caballos para viajar como los indios americanos, teniendo coches y aviones.
Yo dije en una Poesía que

“lo que se aprende de niño,
a fuego en el alma queda”

Era sobre otra costumbre que se quería imponer a los maridos de barrer, fregar y cambiar a los niños, cuando ellos habían mamado otra cosa, cuando conocían otros usos de sus casas. “Zamora no se ganó en una hora”, dice un refrán.
Los cambios necesitan su tiempo para implantarse: el tiempo de acabar las generaciones que nacieron con las costumbres anteriores. Tiene que pasar su tiempo para que las mujeres se igualen con los hombres en el trabajo; para que los hombres cocinen, barran, cambien a sus hijos y hagan otras labores que antes no se hacían.
Tendrá que pasar tiempo para ver normal que los libros se leen en una table o en el ordenador. Tendrá que pasar tiempo para que la correspondencia postal desaparezca de los buzones y pasen a los móviles en exclusividad.
-Pero llegará, Menandro.
-Ya digo, el tiempo que necesitan las nuevas generaciones en no conocerlos cuando nazcan. En las parejas, el cambio es brutal. Cuántas discusiones, agresiones y muertes incluso todos los días por no aceptar un cambio. Cuántas guerras entre naciones. ¿No hay enfrentamientos en los Gobiernos por querer cambiar la Constitución?

Francisco Tomás Ortuño

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