martes, 5 de abril de 2016

DESDE MI PALOMAR De la globalización

-La globalización, Demetrio, es sentirnos en familia, en la misma casa, los que vivimos en el Planeta. ¿Qué más da vivir en China que en Perú, en Bélgica que en Argentina? A donde vayas hay hermanos tuyos, casas, televisores y móviles.
-¡Qué bien si fuera así, Jerónimo!
-¿No es lo mismo en todas partes?
-Si fuera igual no vendrían de Siria miles de familias huyendo de las bombas, ni de Tanzania escapando de la miseria. ¡Ojalá que todos fuéramos una gran familia y la Tierra una gran casa que nos acogiera! Pero no es así, Jerónimo: unos tienen mucho y otros nada. Y, por si fuera poco, los yihadistas solo quieren la guerra.  Así no se puede vivir en familia.
-Es que les han hecho creer que muriendo por Alá suben al Cielo a gozar de placeres que no tuvieron en la Tierra; y, claro, sueñan con llegar al Paraíso. Se forran el cuerpo de bombas, van donde les manda el santón de turno, y allí que se liquidan, llevándose con ellos a los que hay cerca.
-Y a ver cómo les dices luego: “¿Por qué lo has hecho?, ¡vas a ir a la cárcel!”, o que “el quinto Mandamiento de la Ley de Dios prohíbe matar”. ¿A quienes vas a regañar si fueron los primeros en inmolarse? No es fácil vivir en familia bien avenida, Sebastián. --Yo antes pensaba que era cuestión de tiempo y de maduración, pero veo que no; que es condición humana, como nacer con ojos para ver o piernas para andar.

Francisco Tomás Ortuño

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