sábado, 9 de abril de 2016

DESDE MI PALOMAR 9 abril 2016

Murcia, sábado, las nueve, en mi palomar o atalaya. Día espléndido.
-No quiera Dios que mis libros vayan a la hoguera, Daniel, que su tiempo me han llevado. Parece que nacen solos, y no es así, que necesitan de alguien y de tiempo. ¿Qué por qué digo esto? He leído en alguna parte que un Papa dijo un día: “Voy a hacer una lista de los libros que perjudican a la fe católica”. Y compró un cuaderno y escribió en el frontispicio: “Índice de libros prohibidos”. Y se puso a escribir títulos de libros que no le gustaban.
La lista fue creciendo. Para que pareciera más importante su labor, puso el título en latín: “Índex librorum prohibitorum”. “Este libro a la lista”, “Este otro también”. Luego, no conforme con libros, ponía autores: “De este, todos sus libros”, “Y de este”.
Los sucesores del Papa que inició la tarea, siguieron la lista. Eran los libros prohibidos reos de muerte. Una especie de escrutinio como el del cura y el barbero con los del Quijote –Cap. VI, 1ª parte-: “El autor de este libro es el mismo que escribió “Jardín de Flores”, y no sé cuál es más mentiroso; así que irá al corral por arrogante y disparatado”.
Este Índice tuvo una larga existencia y se actualizaba regularmente por una Congregación creada en 1571 por Pío V. Solo el Papa podía indultar  o añadir otros libros o autores a la lista. El Papa Pablo VI lo suprimió en 1966, como la excomunión por la lectura de los libros prohibidos. 
Unos “Versos Satánicos”, ¿no fueron prohibidos y perseguido su autor por fanáticos seguidores de Mahoma? Creo que mis libros no despierten esas iras, Daniel. Con todo, dejaré escrito que mi intención es ocupar el tiempo de jubilado que otros pasan en el bar echando su partida; que no pretenden hacer daño a nadie; y si tal fuera, que me lo diga y lo saco de la circulación. Es broma.

Francisco Tomás Ortuño

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