Tantas veces digas a tu pequeño con gritos: “¡No toques ahí!”,
“¡No cojas eso!”, tantas veces lo harás mal. Lo que no quieras que toque, quítalo de su alcance. ¿No ves que estás creando en tu hijo complejos de culpa de los que difícilmente podrá curar en su vida?
F.T.Ortuño
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