-Murcia, las ocho, donde mismo ayer cuando escribía de los celos, Antonino.
-Donde mismo ayer, pero en otra parte, Sempronio, ¡qué paradoja! ¿Puedes decir cuando viajas que estás donde estabas ayer? A más de mil kilómetros por hora y tantas horas caminando, ¿puedes decir que estás donde mismo?
-Es verdad, que mi hijo, cuando vuelve de las Américas, ayer sin ir más lejos, monta en el avión y pronto queda lejos, en tiempo y espacio, de donde estaba al salir.
-Pues eso, lo que dijo Heráclito: “Nadie se baña dos veces en las mismas aguas”.
Francisco Tomás Ortuño
No hay comentarios:
Publicar un comentario