domingo, 15 de mayo de 2016

DESDE MI PALOMAR DINAMARCA

En la Revista “Selecciones” de Reader´s Digest, he leído un artículo titulado “La felicidad es Copenhague”. Debe de ser una ciudad encantadora por lo que cuenta un visitante, acompañado por Jenson el Alcalde, en sendas bicicletas, por un carril bici de tres metros de ancho.
“Más de la mitad de los 555.000 habitantes de Copenhague –dice el Alcalde- van a trabajar en bicicleta”. “Tenemos más bicicletas que habitantes y cinco veces más bicicletas que coches”.
Cuenta que un diario británico –Daily Mail-, la llamó “la Copenhague más guay”; que USA dijo en Today: “No es difícil ser feliz en Copenhague”, y “The Guardian” afirmó: “Copenhague es realmente maravillosa”.
Yo pienso que una ciudad donde “hasta los políticos van en bici al trabajo”, debe ser especial. “Se están  construyendo más de veintiséis superautopistas para bicicletas, algunas de catorce kilómetros”, añade la primera autoridad danesa. “El año pasado, la Comisión Europea nombró a Copenhague la Capital Ecológica de Europa” y queremos ser en 2025 la primera capital del mundo con menos emisión de CO2”.

¡Cómo no copian otros países las maravillas de Dinamarca? Una Ley, de 2010 exige a todos los edificios nuevos, desde oficinas a garajes, a tener tejados ecológicos, como jardines con plantas. Y una ordenanza gubernamental ordena que “todos los residentes en Copenhague puedan llegar andando a un parque en menos de quince minutos”.

Francisco Tomás Ortuño

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