Murcia, las once de la mañana, viernes. Vengo de la calle, y, aunque no te lo creas, llueve. Si por lluvia entendemos “agua que cae del cielo”, está lloviendo, Heráclito. La intensidad ya es otra cosa; ahí podríamos hacer distinciones; mucho, poco, regular, poquísimo… La de hoy es de esta clase. En el País Vasco la llaman “sirimiri”, ellos sabrán por qué. Nosotros, “calabobos”, que es más explícito. En otros sitios, “orvallo”.
-La verdad, Junípero, es que no es lo mismo decir “llueve” que “llovizna”, ni “diluvia” que “chispea”.
-Es que lluvia tiene muchas acepciones: precipitación, aguacero, chubasco, chaparrón, diluvio, tromba… De esto te hablarían más y mejor los hombres del tiempo.
-O las mujeres, Junípero, que no sé de cuáles hay más. Antes los hermanos Medina y luego Maldonado; pero hoy se ven más señoritas que caballeros con mapas y señales interpretando lo que dice el satélite que pusieron en órbita para pronosticar el tiempo.
-¿Es correcto “lloviznear” que oigo a menudo, Junípero?
-Solo conozco el verbo “lloviznar”, cuyo derivado es “llovizna” o lluvia menuda.
-Entonces, ¿el verbo lloviznar existe en nuestra lengua?
-Claro que existe, Heráclito. Es un verbo unipersonal como llover, nevar, tronar, amanecer, diluviar, granizar, relampaguear, que solo se usan en la tercera persona de cualquier tiempo, o en infinitivo. Modo Indicativo: Presente, llovizna; Pretérito Perfecto, ha lloviznado; Pretérito Imperfecto, lloviznaba, etc.
Más difícil sería conjugar otros verbos como abolir, agredir o blandir. Atañer, por ejemplo, que, como sabes, significa incumbir, no se emplea más que en las terceras personas; balbucir, o hablar con pronunciación defectuosa y vacilante, se cambia por balbucear; concernir, o interesar, solo se usa en algunos tiempos y personas, como concierne, concernía o concierna.
-Basta ya, Junípero, que te has metido en tu cercado favorito y no habrá forma de sacarte de él.
-Vale, Heráclito, corto. Hoy es San Pío V y la luna menguante:
Cuando voy a la piscina,
La luna me va siguiendo
Camina que te camina;
Se cree que me va engañando:
Me dice que va creciendo
Y yo sé que va menguando…
-¿y una chirigota, “porfa”?
-El Maestro pide a los alumnos que escriban de redacción una carta a Dios sobre lo que quieran. Uno de los niños dice: “Querido Dios: La jirafa la querías hacer así, o te salió mal?”. Otro: “Me alegré de que viniera un hermano, pero yo quería mejor un perro”. Otro: Querido Dios: “¿Quién inventó la luz, Édison o tú? Yo creo que te copió la idea”. Otro: “¿Tú sabes las cosas antes de que se inventen?”…
Hasta mañana.
Francisco Tomás Ortuño
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