22 junio 2016
Murcia, las siete y media de la mañana, miércoles, en mi camarín de la torre.
-Verano ha empezado a correr con el testigo recién cogido a Primavera. Ahora una carrera de tres meses y a soltarlo a Otoño en septiembre, que esperará en la orilla del camino, para seguir con él hasta la Pascua.
-Verano está fresco todavía. La gente le aplaude a su paso; sobre todo los niños, que tocan las vacaciones, para ir a la playa o a los campamentos: “¡Por fin, querida Estación, qué alegría! ¡Que se vaya la Primavera, que es muy bonita con sus flores, pero nos hace sufrir con exámenes! ¡Verano bueno, eres el mejor: ni Otoño, ni Invierno, ni Primavera, eres único!
-Pues ya está aquí, a disfrutarlo.
-El equipo español de la Eurocopa tropezó anoche con Croacia, Alfonso. Empezó ganando pero los croatas empataron luego y remontaron después.
-La lección de ayer, Bernardo, es que no debemos confiarnos ante un rival que creemos inferior; o sea, que no hay adversario pequeño, no solo en fútbol sino en cualquier actividad de la vida. En lo que se proponga uno, hay que trabajar duro desde el principio si no quieres sorpresas como “la Roja” anoche con el equipo croata.
-¿Por qué hace más calor en Verano, Agripino? ¿Nos acercamos más al Sol que en las demás estaciones del año?
-No precisamente, Eleuterio; es porque la Tierra gira y los rayos solares caen más o menos perpendiculares. Si fuera por la distancia, en toda la superficie terrestre haría el mismo frío o el mismo calor. En cambio, vemos que en el Ecuador hace calor y en los Polos hace frío.
-Lo que tampoco comprendo, Agripino, es que el Sol tenga tanto fuego miles de años y no se consuma. Aquí, lo que se quema se apaga, y el Sol se mantiene igual.
-Eso tendrías que preguntárselo a quien lo hizo. Hay muchos misterios que solo Dios conoce. Yo te sabría decir por qué es de día y por qué es de noche, por qué hace calor y por qué hace frío, y otras cosas evidentes, pero cómo Dios lo hizo, por ejemplo, o por qué se mantiene tantos años sin apagarse el Sol, no me cabe en la cabeza.
-Hay seres naturales y seres artificiales, Dionisio. Dios creó al hombre y dijo: Hagamos a este ser a imagen y semejanza nuestra”. Y le dio el poder de hacer algunas cosillas como puentes, túneles, motores y rascacielos. Pero el resto lo hizo Él y se llaman seres naturales o divinos, como el mar, las estrellas o los animales. ¿Tú serías capaz de crear una mosca? Y Él, sin saber cómo, hace millones de moscas, de abejas, de avispas, de pájaros y de rinocerontes.
-¡Qué poder más grande el de Dios y qué sabiduría la suya!
Francisco Tomás Ortuño