EL PALOMAR
-Aire hay siempre, Marcelo; pero si va de un lado para otro se llama viento. Hay vientos sosegados, tranquilos; y vientos nerviosos, vehementes. Dios te libre de un viento enloquecido, Marcelo. Hasta puede arrancar árboles y llevarse casas volando.
-A todo hay quien gane, Leandro. El Sol un día viéndolo presumir de su fuerza, lo retó: “A ver quién le quita la chaqueta a aquel hombre que viene por allí”, le dijo. “Empieza tú mismo”. Y el viento atacó con furia; pero el hombre, cuanto más le pegaba, más se apretaba la chaqueta al cuerpo.
El Sol esperaba su turno sonriendo. “Déjame a mí ahora”, le dijo. Y subió tanto los grados de calor, que el hombre, ajeno a la prueba que se llevaban con él, comenzó a sudar, y se quitó la chaqueta. El Sol miró de reojo al Viento, y siguió su marcha olvidando el incidente.
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