ECONOMISTA
-Y hablando de sustos y desmayos, ¿en qué quedó lo de Pedro Sánchez? ¿Se repuso o finiquitó su vida temporal con la Investidura de Rajoy?
-Dirás mejor con la no Investidura. Con los cuidados y consejos de Begoña y un amigo médico, se fue reponiendo el hombre. Cuentan que cuando salió a la calle y vio que nadie le preguntaba por su vida anterior, que todo seguía lo mismo, preguntó quién gobernaba el País.
No quiso volver a las andadas y ocupó un puesto de Empresa que le ofrecieron, como Economista que era. Que Económicas era la carrera más importante que podía haber hecho y que más salidas tenía.
Dicen que es feliz al margen de la Política, aunque cuenta su mujer que algunas noches habla fuerte y nombra a Rajoy como hacía don Quijote en las ventas, cuando se levantaba en camisa y una espada en la mano librando una descomunal batalla: “¡Follones, malandrines!”.
Son recuerdos que permanecen en el subconsciente y afloran en los sueños de vez en cuando. Pero que es normal, según le dice a Begoña su amigo médico don Enrique.
Francisco Tomás Ortuño
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