Murcia, las diez, frente al reloj de las Grúas.
-¿Lleva tilde grúas, doctor?
-Si la Academia no ha cambiado las reglas, sí, Fortunato: Cuando en una palabra se juntan dos vocales, una cerrada (i-u) y otra abierta (a–e-o) y la fuerza de voz recae en la débil o cerrada, lleva tilde o acento ortográfico. Así: tío, vía o manía; no así barbacoa o Bilbao, porque ninguna vocal es débil.
-Gracias, doctor. Tengo otra duda, ¿puedo preguntarle?
-Pregunta, Fortunato, que no voy a hacer como don Cucufate en mi pueblo con su vecina.
-¿Qué hizo don Cucufate, doctor?
-Una vecina le preguntó en la calle: “Don Cucu, ¿cuánto puede valer mi piso, pues tengo que venderlo?
El abogado se quedó pensando y al fin le respondió: “Por el sitio donde está, por la crisis que tenemos y en un tercero sin ascensor, puede valer cincuenta mil euros.
-Muchas gracias, Cucufate, que tenga usted un buen día.
Y el letrado la detuvo: “Su consulta cuesta cincuenta euros, amiga mía, ¿o es que usted se cree que yo no como?”. Yo no pienso cobrarte por la pregunta que me hagas, suéltala ya.
-Cuando escribo agua o pingüino, no sé si poner puntitos en la u, ¿quiere explicármelo?
-Sí, Fortunato, pero anótalo y no vuelvas a preguntármelo, que el año pasado ya te lo dije.
Lo anotaré, doctor.
-Es muy sencillo: solo llevan crema o diéresis, que así se llaman esos puntos que llevan algunas palabras sobre la ü, las sílabas güe, güi y nunca gua o guo. Por ejemplo, llevan los puntos la u de antigüedad, pingüino, cigüeña y agüita, y no los llevan antiguo, guapo o Calahorra.
-¿Dónde va a llevar crema Calahorra?
-Pues eso, Fortunato: pedigüeño con diéresis y malagueño sin ella. Con crema sería malagüeño y los de Málaga son malagueños; como oriolanos son de Orihuela y oscenses los de Huesca.
-Me está tomando el pelo, doctor.
-No, Fortunato, te estoy diciendo verdades como puños. Los naturales de Huesca, antigua Osca, son oscenses, sin hache; los de Ávila, abulenses, con b, y oriolanos los de Orihuela.
-También me confundo con la ortografía.
-Es que la Lengua tiene más teclas que un piano, Fortunato. Y el pianista ha tenido que pasar muchas horas para aprender a tocarlo.