domingo, 31 de enero de 2016

Palomas

Me encuentro en el vértice de un ángulo recto. Un lado se escapa vertical, como rayo de luz, y atraviesa el espacio cruzando la región de las estrellas. El otro, a ras del suelo, por entre una nube de polvo que dejara el mundo en los caminos del tiempo, se pierde en la noche de los siglos, más allá de las eras geológicas. Y tanto me espanta y maravilla una distancia medida en años luz como la otra en millones de siglos; tanto me deja perplejo pensar qué encuentre este lado en el tiempo, más allá de todos los siglos como el otro en el espacio, más allá de todas las distancias.


F.T.Ortuño

EL PALOMAR El móvil

En algunos hogares sus miembros están físicamente cerca, pero distantes, peligrosamente alejados, por el móvil.
Me contaron de una familia -marido, mujer y dos hijos, hijo e hija, de siete a diez años-, que los chicos, un día sí y otro también, estaban a todas horas enfrascados con sus móviles, cada cual con el suyo, y los padres sin poder hablar con ellos. El móvil creaba un silencio rompedor en la familia.
Hasta que el padre un día tomó una decisión sublime: llevó a la mesa una máquina de escribir, de esas que ya nadie usa, y empezó a teclear con ruido infernal, para que sus hijos no pudieran oír. Estos se miraron sorprendidos, pidiéndole por favor con la vista que dejara la máquina. Pero el padre siguió escribiendo, y los hijos, comprendiendo el mensaje, dejaron el móvil y se pusieron a comer.
Por un momento se temió que el final iba a ser otro más violento, pero por suerte esta vez aprendieron la lección a la primera. Y creo que desde entonces quedó prohibido el uso del móvil en la mesa para que la familia pudiera hablar.


Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS

Amor engendra amor.


F.T.Ortuño

Es incomprensible para mí.


EL PALOMAR

EL PALOMAR

Es incomprensible para mí. Lleva mi hijo un aparato, pequeño como un móvil, donde se ven a voluntad las calles y plazas de todo el mundo. La Tierra gira con los dedos y te enseña la que quieras ver.
No me extraña que Tomás dijera a sus compañeros: “Si no lo veo, no lo creo”. Y hasta que el Maestro le dijo: “Mete tus dedos en mis llagas”, no creyó que había resucitado.
A mí lo mismo con este aparato. “¿Qué quieres ver?”, me dijo. “Esta calle”, contesté. Y moviendo la imagen, llegó a España, a Murcia y a la calle Federico Balart. “Mira: la puerta del Bajo tiene la persiana subida hasta la mitad”. Sentí escalofrío.
-¿Dónde está El Roalico? -seguí.
Hizo un pequeño giro y mostró Jumilla, Santana y el Roalico con el chalet. Tienes que creer, por fuerza, como le pasó a Tomás. ¿Por qué es así?, no lo sabes; pero que es cierto no puedes dudarlo.
¿Cómo podía Tomás creer que Jesús, que había muerto en la Cruz, hubiera resucitado? ¿Cómo vas tú a pensar que en un móvil como la palma de tu mano, puedas ver las calles de Nueva York o la Plaza Roja de Moscú? Lo crees porque lo ves, pero si no lo vieras, imposible de creer.
¿Qué no verán pronto los nietos que ni podemos imaginar? Nuestros próximos ancestros comentaban: ”Le dicen que un buey va volando y se lo cree”, como algo imposible de que sucediera; y ahora vuelan los aviones y lo vemos natural. “Iba a cien por hora”, se exageraba para decir que iba a mucha velocidad; y ahora a cien por hora es a paso de tortuga.

Francisco Tomás Ortuño

Palomas

En el triunfo contra tus vicios está tu mayor triunfo.

F.T.Ortuño

-¿Lleva tilde grúas, doctor?

Murcia, las diez, frente al reloj de las Grúas.
-¿Lleva tilde grúas, doctor?
-Si la Academia no ha cambiado las reglas, sí, Fortunato: Cuando en una palabra se juntan dos vocales, una cerrada (i-u) y otra abierta (a–e-o) y la fuerza de voz recae en la débil o cerrada, lleva tilde o acento ortográfico. Así: tío, vía o manía; no así barbacoa o Bilbao, porque ninguna vocal es débil.
-Gracias, doctor. Tengo otra duda, ¿puedo preguntarle?
-Pregunta, Fortunato, que no voy a hacer como don Cucufate en mi pueblo con su vecina.
-¿Qué hizo don Cucufate, doctor?
-Una vecina le preguntó en la calle: “Don Cucu, ¿cuánto puede valer mi piso, pues tengo que venderlo?
El abogado se quedó pensando y al fin le respondió: “Por el sitio donde está, por la crisis que tenemos y en un tercero sin ascensor, puede valer cincuenta mil euros.
-Muchas gracias, Cucufate, que tenga usted un buen día.
Y el letrado la detuvo: “Su consulta cuesta cincuenta euros, amiga mía, ¿o es que usted se cree que yo no como?”. Yo no pienso cobrarte por la pregunta que me hagas, suéltala ya.
-Cuando escribo agua o pingüino, no sé si poner puntitos en la u, ¿quiere explicármelo?
-Sí, Fortunato, pero anótalo y no vuelvas a preguntármelo, que el año pasado ya te lo dije.
Lo anotaré, doctor.
-Es muy sencillo: solo llevan crema o diéresis, que así se llaman esos puntos que llevan algunas palabras sobre la ü, las sílabas güe, güi y nunca gua o guo. Por ejemplo, llevan los puntos la u de antigüedad, pingüino, cigüeña y agüita, y no los llevan antiguo, guapo o Calahorra.
-¿Dónde va a llevar crema Calahorra?
-Pues eso, Fortunato: pedigüeño con diéresis y malagueño sin ella. Con crema sería malagüeño y los de Málaga son malagueños; como oriolanos son de Orihuela y oscenses los  de Huesca.
-Me está tomando el pelo, doctor.
-No, Fortunato, te estoy diciendo verdades como puños. Los naturales de Huesca, antigua Osca, son oscenses, sin hache; los de Ávila, abulenses, con b, y oriolanos los de Orihuela.
-También me confundo con la ortografía.
-Es que la Lengua tiene más teclas que un piano, Fortunato. Y el pianista ha tenido que pasar muchas horas para aprender a tocarlo.

 

PALOMAS

Los niños se comprenden entre sí porque hablan el mismo idioma.


F.T.Ortuño

EL PALOMAR Jesús

EL PALOMAR

Jesús

Jesús “la armó” cuando vino al mundo. Tanto que luego todo lo acontecido en la Historia fue antes o después que Él: Nadie  consiguió que el tiempo se midiera por su persona.
Pericles, gran político ateniense, vivió en el siglo V antes de Jesucristo. Las Guerras Médicas, entre persas y griegos, comenzaron el año 499 antes de Jesucristo. Colón descubrió América en el siglo XV después de Jesucristo. La primera Guerra Mundial empezó el 28 de junio de 1914 después de Jesucristo. Su nacimiento, su vida, su muerte y su resurrección fueron un referente mundial.
No me digas que no fue importante. Solo eso para ver que Jesucristo fue sobrenatural.

Cuando nació de Virgen, en Palestina, mandaban los Romanos, paganos ellos, y quisieron matarlo. Viendo que su doctrina se propagaba como el fuego –“la sangre de los mártires es semilla de cristianos”, dijo Tertuliano- eran perseguidos. Nerón, Domiciano, Trajano, Decio, Diocleciano… fueron algunos emperadores que mataron a los que decían ser seguidores de Jesús. ¿Qué tenía este hombre para despertar tanto odio? En los Circos salían a pelear a muerte los cristianos –“Ave, Imperator, morituri te salutant”, decían los gladiadores antes de empezar la pelea.

A otros los echaban a los leones. ¿Conoces la historia de Androcles? Era un cristiano que encontró a un león herido y lo curó. Luego los cogieron para el circo. Cuando se vieron en la arena, el león lo reconoció y se acostó a sus pies. Fue un milagro de los muchos que no quisieron ver los que seguían a los emperadores. La historia se repetía: vivíendo San Vicente, a comienzos del siglo IV de J.C. mandaba Diocleciano. Este como los anteriores, persiguió a los cristianos y San Vicente en Valencia cayó en las iras del poderoso y lo mataron.


Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 27 de enero de 2016

EL PALOMAR. ECONOMISTA.

ECONOMISTA
-Y hablando de sustos y desmayos, ¿en qué quedó lo de Pedro Sánchez? ¿Se repuso o finiquitó su vida temporal con la Investidura de Rajoy?
-Dirás mejor con la no Investidura. Con los cuidados y consejos de Begoña y un amigo médico, se fue reponiendo el hombre. Cuentan que cuando salió a la calle y vio que nadie le preguntaba por su vida anterior, que todo seguía lo mismo, preguntó quién gobernaba el País.
No quiso volver a las andadas y ocupó un puesto de Empresa que le ofrecieron, como Economista que era. Que Económicas era la carrera más importante que podía haber hecho y que más salidas tenía.
Dicen que es feliz al margen de la Política, aunque cuenta su mujer que algunas noches habla fuerte y nombra a Rajoy como hacía don Quijote en las ventas, cuando se levantaba en camisa y una espada en la mano librando una descomunal batalla: “¡Follones, malandrines!”.
Son recuerdos que permanecen en el subconsciente y afloran en los sueños de vez en cuando. Pero que es normal, según le dice a Begoña su amigo médico don Enrique. 


Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS

Las censuras constantes de los padres, hacen a los hijos pusilánimes o rebeldes. En cualquier caso, anula su personalidad.

F.T.Ortuño


martes, 26 de enero de 2016

PALOMAS

Dime cómo viven los padres y te diré como crecen los hijos.

F.T.Ortuño

EL PALOMAR

      -He sabido de buena fuente, amigo Agustín, que Pedro Sánchez Pérez-Castejón, Secretario General del Partido Socialista, no se recupera del susto que le dio Rajoy la semana pasada, cuando departiendo con el Rey en la Zarzuela, le dijo que no se presentaba a la investidura.
Casi se desmaya: “¿Cómo?”, dijo asustado, “¿qué dice?”. Y es que con los escaños de la izquierda, incluyendo a los separatistas catalanes, esperaba ocupar la Moncloa, y hasta tenía a los Ministros nombrados. Todo lo tenía medido y contado menos la ocurrencia de don Mariano.
     Fue tan grande el sobresalto que se escondió. “¿Dónde está Pedro?”, empezaron a preguntarse los compañeros de partido; “¿Cómo ha recibido la noticia?”; “¿Qué piensa hacer ahora?”… Y es que el Secretario General del PSOE se fue a su casa abatido, como un cadáver, y se metió en la cama.
Begoña, su mujer, le preguntó: “¿Qué tienes, cariño?”, te veo pálido. Y él, con la vista perdida, no hablaba. Rumiaba por dentro sin poder digerir, las ideas que lo enajenaban. “No puede ser”, decía de vez en cuando. Hasta que, por fin, se lo contó a su mujer. “¿Qué puedo hacer, Bego –como le decía cuando estaban solos-, para alcanzar mi sueño.
-Aquí vivimos bien, Pedro, ¿qué nos falta que no tengamos?
-Yo quiero ser el Presidente de los españoles, aunque tenga que pactar con Podemos –se le escapó.
Su mujer, preocupada, temió que cometiera una locura y se lo dijo don Enrique, médico amigo de la casa. Este fue a verlo y le preguntó cuáles eran sus sueños. “Voy por un desierto, me muero de sed y no encuentro agua”, le dijo. En la puerta, el doctor se lo explicó a Begoña: “Es un sueño inalcanzable lo que padece; hay muchos como él; no es grave, con el tiempo se olvidan y vuelven a su vida normal”.

Francisco Tomás Ortuño


lunes, 25 de enero de 2016

Palomas.

La seguridad afectiva en el pequeño es fundamentalmente necesaria.
F.T.Ortuño


El Amor es caprichoso.

El Palomar

      -¿De qué hablarás hoy, Escritor?
-¿De qué quieres que hablemos, Secretaria?
-No pluralices, que el que inventa cosas eres tú; yo no hago más que escribir lo que me dictas, yo soy tu amanuense.
-¿Qué haría yo sin ti, compañera: solo no podría dar un paso.
-¿Por qué no escribimos la Poesía que ibas componiendo esta mañana, camino de la piscina?
-Decía así:

El Amor es caprichoso:
Cuando menos se le espera,
Se te cuela en la mollera
Tan pujante y vigoroso
Que de echarlo no hay manera.

Mas, pensándolo mejor,
Admito su compañía:
Con Amor hay alegría,
Que el alma siente ilusión
Cuando ya estaba dormida.

Bienvenido seas, Amor;
Por tu luz y tu calor:
Me alegro de estar contigo;
quiero ser tu fiel amigo,
No te vayas, por favor.

Algo así pensaba yendo a la piscina. Era un boceto. ¿Qué escritor no quita o pone sobre el original? Ninguno es como las madres, que tienen que aceptarlo como vienen al mundo.

Hay una gran diferencia entre la obra del escritor, pintor, escultor o arquitecto, y el niño que nace. Aquella ofrece retoques, mientras que el niño nace como va a ser, sin que la madre pueda cambiarle nada. El artista crea; la mujer recibe al hijo.

Francisco Tomás Ortuño


domingo, 24 de enero de 2016

PALOMAS.

Ser Maestro es confundirse con los niños en la aventura de aprender.

                                                     F.T.Ortuño

Los Picapiedra.

EL PALOMAR

-Ayer, Bonifacio, no fue un día cualquiera en Política; fue una fecha para recordar en la Historia de España.
-Qué pasó ayer, Filogonio, que no pasara otros días?
-Fue hasta divertido, si no tuviera su aquel trágico para algunos.
-Explícate mejor, que tu pensamiento sigue estando turbio para mí. Igual está aún con telarañas mi cerebro; ¿tú no has visto las mismas cosas unas veces claro y otras nebuloso?
-Te aclaro las ideas, Boni: El Rey Felipe VI recibía en la Zarzuela a los grupos que votaban para investir al nuevo Presidente de la Cámara. Rajoy, del Partido Popular, teniendo mayoría, no alcanzaba a los otros Partidos juntos. Y tan confiados estaban Pedro y Pablo –los Picapiedras como les llamaban- de verse en la Moncloa, que procedieron a repartirse las Carteras de Ministros antes de tiempo: Para mí Economía, para ti Medio Ambiente; para mí Exteriores, para ti Agricultura…
-Hombre, Pablo, no te pases, que me dejas las que cuentan menos.
-Son lentejas, Pedro, si las quieres las tomas y si no las dejas; ¿quién eres tú sin mí?
A punto estaban de romper el pacto, con el susto de “los barones” que esperaban ocupar los sillones ministeriales, cuando dijo Rajoy al Rey Felipe: “Por la facultad que me concede el Artículo 62, punto cinco, de la Constitución, voy a retrasar la fecha de la investidura: para perder siempre es tiempo”.
Y cuentan las Crónicas que Pedro se llevó tal susto con la noticia que se puso blanco, sin pulso, a punto de fallecer.
-¿Y en qué quedó la función, Filogonio?
-Que el Rey volvió a llamar a los grupos como antes, y entonces había cambiado el panorama.
-¿Qué pasó?
-Que los españoles, viendo que “los Picapiedra” no se entenderían formando Gobierno, dieron su voto con mayoría absoluta a don Mariano.


                    Francisco Tomás Ortuño

sábado, 23 de enero de 2016

Palomas.

PALOMAS

En el mundo estamos yo y los demás: la diferencia es abrumadora.

                                                     F.T.Ortuño

El palomar.

EL PALOMAR

      -Aire hay siempre, Marcelo; pero si va de un lado para otro se llama viento. Hay vientos sosegados, tranquilos; y vientos nerviosos, vehementes. Dios te libre de un viento enloquecido, Marcelo. Hasta puede arrancar árboles y llevarse casas volando.

      -A todo hay quien gane, Leandro. El Sol un día viéndolo presumir de su fuerza, lo retó: “A ver quién le quita la chaqueta a aquel hombre que viene por allí”, le dijo. “Empieza tú mismo”. Y el viento atacó con furia; pero el hombre, cuanto más le pegaba, más se  apretaba la chaqueta al cuerpo. 

      El Sol esperaba su turno sonriendo. “Déjame a mí ahora”, le dijo. Y  subió tanto los grados de calor, que el hombre, ajeno a la prueba que se llevaban con él, comenzó a sudar, y se quitó la chaqueta. El Sol miró de reojo al Viento, y siguió su marcha olvidando el incidente.

viernes, 22 de enero de 2016

Palomas.

PALOMAS

Por un acto no podemos conocernos; muchos ya nos definen. Pasa como con la temperatura de un día, que no expresa el clima de un lugar.

                                                      F.T.Ortuño

La podóloga.

EL PALOMAR

-¿De dónde vienes, Jenaro?
-De la podóloga, Juan.
-¿Y qué cura la podóloga, Jenaro?
-Corta las uñas de los pies, elimina hongos, y otras cosas, Juan.
-¿Qué cosas, Jenaro?
-Lo que pueda impedir que se ande bien, como los juanetes, Juan. Cualquier parte del cuerpo es importante. Antes, con el médico general bastaba; luego, no era suficiente un “médico para todo” y hubo uno para cada parte del cuerpo: ojos, oídos, nariz, pies… infinidad.
-Yo creo que si uno era poco, tantos son muchos, ¿tú qué dices, Jenaro?

      -¿Qué le duele a usted?
-Doler, doler, no; pero ronco.
-Vaya al médico de la garganta.
-¿No es usted médico?
-Yo soy médico de intestinos, y los ronquidos no tienen mucho que ver con mi especialidad.
-Pues yo pensaba que siendo médico hacía a pelo y a lana; no iba a ir al carnicero de la esquina.
-Oiga, que hay gente esperando con dolor de tripa, déjeme usted en paz.

      -¿Es usted el médico de los ronquidos?
-No, se ha equivocado; yo soy otorrino.
-Entonces, ¿usted qué cura? Se trata de que hago ruidos cuando duermo, o sea, que ronco, y mi mujer se queja, y me amenaza con dormir aparte.
-La mía se queja de otras cosas, si yo le contara… pero es condición de la mujer: si ronca, se queja; si le huele la boca, se queja; si otros ruidos, se queja también.

Palomas.

PALOMAS

El Maestro se mide por lo que hace sentir a los niños.

                                             F.T.Ortuño

Truco.

El Palomar

TRUCO     

     Un artista se reproducía a sí mismo con tal fidelidad que puesto a su lado no se distinguía el verdadero de la copia.
     Cuando vino el ángel por él lo tuvo tan difícil que se inventó un truco:
     Dijo alto: “Es usted un maestro; su copia es perfecta, pero tiene un defecto”. El artista le preguntó: “¿Cuál?”. Y el ángel supo que el que había hablado era el verdadero.

     Todo lo que hacía falta para descubrirlo era unas palabras de adulación.

miércoles, 20 de enero de 2016

Palomas. El cuerpo.

PALOMAS

     El cuerpo es un disfraz que cubre al individuo: busca a este y no te pierdas en la envoltura.

                                                  F.T.Ortuño

Joyas a la vista.

EL PALOMAR

      Conocí a una mujer de ochenta y cuatro años con moratones en la cara, brazos y piernas, debidos a una paliza.
-¿De una paliza a una mujer octogenaria?
-Un mozo la tiró al suelo y le dio de puñetazos y patadas por quitarle el monedero.
-¿Y se lo quitó? Creo que podría. ¿Y cuánto llevaba?
-Unos euros sueltos.
-Bien merecido que lo tuvo, que si por las buenas se los pide, seguro que se los da.

      Esta mañana fui al Mercado de Verónicas con mi mujer. En el ascensor iba una señora con sortijas en los dedos de las dos manos, un collar grande y pendientes dorados. Llamaba la atención. No me pude aguantar y lo solté: “¡Cuántas joyas lleva usted a la vista!”.
Se alegró tanto que se lo dijera que me hizo una descripción pormenorizada del escaparate. “Esta me la dio mi madre; esta mi esposo, que en gloria esté; esta me la dio mi tía”, y así. “Son de oro”, terminó orgullosa. Y le conté lo que sabía, recomendándole que llevara cuidado no le hicieran lo mismo a ella para robarla.
     Mi señora luego me dijo que no debía de haberle dicho nada. Pero creo que era bueno que alguien la advirtiera del peligro que corría exhibiendo esas joyas en su cuerpo. No es que defienda al ladrón, pero en cierto modo, la crisis lo justifica. No voy a repetir que no tener un trabajo y tener a una familia que alimentar, disculpa cualquier cosa.