sábado, 4 de junio de 2016

DESDE MI PALOMAR VERBOS

-Murcia, las siete, en mi camarón.
-¿Por qué llamas hoy camarón a tu escritorio?
-Si el de Federico es camarín, este de Salvador debe llamarse camarón. Cuestión de tamaños: uno aumentativo y otro diminutivo. Hoy tengo para elegir, podía quedarme donde me pluguiera. Toda la casa era mía.
-¿Es correcto el verbo que has empleado? Suena un tanto rarillo.
-¿Qué será para un extranjero que aprenda nuestro idioma. Efectivamente, es correcto, Amancio, pero difícil de utilizar bien. El verbo “placer” se conjuga como “nacer”:
Presente de Indicativo: yo nazco, tú naces, él nace, nosotros nacemos, vosotros nacéis, ellos nacen. Yo plazco, tú places, él place, nosotros placemos, vosotros placéis, ellos placen. Pero en algunos tiempos, las terceras personas admiten formas distintas. Así:
Pretérito Indefinido: Yo plací; tú placiste; él plació o plugo; nosotros placimos; vosotros placisteis; ellos placieron o pluguieron.
Presente de Subjuntivo: Yo plazca; tú plazcas; él plazca, plega o plegue; nosotros plazcamos; vosotros plazcáis; ellos plazcan.
Pretº Imperf. de Subjuntivo: Yo placiera o placiese; tú placieras o placieses; él placiera, placiese, pluguiera o pluguiese…
Futuro Imperf. de Subjuntivo: él placiere o pluguiere…
-Dejemos la conjugación, Andrés, que es un campo que te plugo siempre.
-Es tan hermosa y tan rica nuestra lengua… En cambio, todo son anglicismos hoy, cuando tenemos nombres sobrados en español para decir lo mismo.
-Es verdad, Andrés, como presumiendo de saber más o despreciando lo español.
-¿Sabías, Amancio, que ya hay aparatos que traducen cualquier idioma sobre la marcha? Hablas con un chino o un inglés y el traductor te dice en español lo que dice el chino o el inglés; y al revés: tú le hablas a un francés o a un alemán y él oye en su lengua lo que le dices en español.
-Se veía venir. Vaya golpe para las Academias y Escuelas de Idiomas. ¿Quién va a aprender ruso o danés si un aparato te lo traduce al oído conforme hablas?

Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS VIAJERAS

Di al niño, a la niña, que puede y podrá.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR FLORINDA LA CAVA

El otro día te hablé de Fernando III el Santo y la Reconquista. Que esta empezó en el año 711, vencido que fue don Rodrigo en la batalla de la Janda o Guadalete. Me quedé con las ganas de hablarte más de La Cava, a la que muchos atribuyen la entrada de los musulmanes en España.
Hay mucha leyenda, pero las Crónicas dejan conocer la verdadera historia de lo ocurrido: Florinda, hija de don Julián, Gobernador de Ceuta, era sin duda una joven hermosa. Don Rodrigo se prendó de ella y la espiaba cuando se bañaba por las noches en el río.
Como le propuso incluso hacerla reina y ella lo rechazaba, acabó por forzarla para satisfacer sus deseos. “De la pérdida de España – fue aquí funesto principio”, dice un romance. Con otras palabras, firmó, con su vil acción, el fin del Reino Visigodo.
Cuentan unos que el Conde mandó a su hija a Toledo para ser educada; otros que don Rodrigo, obsesionado, alejó a don Julián para verse mejor con su hija. Hasta se dice que fue Florinda la que sedujo al Rey y este logró “yacer con ella”, bajo promesa de matrimonio que nunca cumpliría.
Florinda le contó a su padre por carta las intenciones de don Rodrigo. Quiénes dicen que se enteró por otros. Fuera como fuera, furioso don Julián visito a Muza, jefe musulmán, y le propuso tomar España.
No se sabe con certeza el fin que tuvo don Rodrigo. Para unos murió a manos de Tarik –de quien tomó el nombre de Gibraltar el Estrecho-; para otros, en la batalla, se ahogó en el río; hay quienes afirman que fue sepultado vivo con una culebra.
Don Julián murió, y en este caso hay más unanimidad, a manos de compañeros, por traidor. A la muerte de Witiza hubo dos partidos enfrentados: partidarios de don Rodrigo y seguidores de Witiza.
¿Qué fue de Florinda? Cuenta la leyenda que la encontraron ahogada en el Tajo junto al torreón donde se bañaba y observada por don Rodrigo.
También se cuenta que La Cava, tras la derrota de Guadalete, se refugió en el Castillo de Pedroche, localidad cordobesa. Allí lloró la muerte del hijo que tuvo con el rey don Rodrigo, degollado por los invasores.
En Pedroche se cuenta que Florinda La Cava se arrojó al río y que muchas noches se aparecía su fantasma sobre sus aguas.

Francisco Tomás Ortuño

jueves, 2 de junio de 2016

PALOMA VOLADORA

Permanece sereno, alegre y confiado siempre ante tus hijos; los hará a ellos equilibrados y felices.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR UNA PERRA GORDA

-No discutamos más, Jacinto, para ti la perra gorda.
-¿Qué perra gorda ni qué niño muerto? Esa perra duerme ya  quince años el sueño de los justos.
-¿Te acuerdas, Jacinto, cuando existía la perra gorda? Había diez en una peseta.
-Y cinco pesetas eran un duro, que no un euro.
-¡Qué cambio tan radical cuando empezó a circular el euro! Nadie se entendía con el cambio de moneda. “¿Cuánto cuesta?, preguntabas”. Y te pedían cinco euros por un café o por un kilo de tomates. Como antes eran cinco pesetas se confundía el precio, sin tener en cuenta que seis euros equivalían a mil pesetas, que por ahí comenzamos a saber lo que costaba un peine.
-Yo, te digo la verdad, con la moneda nueva no me entendía. Para pagar la mercancía echaba un puñado de monedas encima del mostrador y que el tendero se cobrara. Luego recogía el resto y me iba con la compra. “Allá tu conciencia”, pensaba.
-Mira que si volviéramos otra vez a la moneda que dejamos.
-El Reino Unido se lo está pensando y quién sabe si otras naciones también. ¡Qué chollo para los eurodiputados sus reuniones, viajes y sueldos astronómicos!
-¿Sabes de dónde procede la palabra “chollo” que acabas de pronunciar?
-Pues no, Setién, bastante tengo con saber lo que cuesta la comida en euros todos los días.
-Un chollo es una ganga; algo valioso que se adquiere por muy poco dinero.
-¿Y qué quieres decir, Jacinto?
-Que se debe a un italiano que vino a España llamado Cioglio. Este señor pidió permiso al Ayuntamiento para poner sillas en las calles por donde iba a pasar una Procesión. Concedido el mismo, puso sillas para que el público viera su Procesión sentado cómodamente a cambio de unas monedas. Y se hizo rico el italiano Cioglio –se pronuncia chollo en español- poniendo y quitando sillas cuando había procesiones o desfiles. Si no lo sabías, ya sabes algo nuevo y buen provecho.

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 1 de junio de 2016

PALOMAS VIAJERAS

Prever y actuar con firmeza en un sentido determinado debe ser la actividad natural de la inteligencia.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR CALUMNIAS

-Murcia, las dos menos cuarto, a lomos de mi amigo Salvador.
-Oye, ¿qué es eso de “a lomos de tu amigo?”. Más respeto con los muertos.
-Perdona, Salvador, quería decir encima de la calle salón que lleva tu nombre. Es que vengo enfadado con la Política.
-¿Qué te ocurre, Zacarías?
-Hay quien no sabe perder y en vísperas de elecciones sobre todo lanza infundios para que otros los recojan, que dice el refrán: “Tú calumnia, que algo queda”.
-¡Cálmate, hombre de Dios!
-No hay derecho a murmurar, Pancracio, pero menos a calumniar. La acusación cierta para hacer daño es indigna; pero si además es falsa debe ser un delito de cárcel. No es justo que se atribuyan falsamente a otro palabras, hechos o intenciones con el fin de echarlo del puesto que ocupa.
-Ante estas situaciones, Zacarías, hay que escuchar con lupa y al final cortar de raíz la especie.
-No te entiendo, Pancracio.
-Si te cuentan algo de alguien, hazte tres preguntas: Una: ¿Está seguro de lo que dice o se lo han contado a él? Porque si viene rodando de lengua en lengua lo que oyes, poca garantía puede ofrecer de ser verdad.
En segundo lugar: ¿Es bueno para alguien lo que cuenta? Porque si nadie se va a beneficiar, lo mejor será parar la noticia, chisme o rumor para que no lastime a persona.
Y en tercer lugar: ¿Es necesario que se sepa? Porque si no es necesario, ¿qué aporta la noticia?
Así que ante la imputación de un delito, o comisión de un hecho punible, a usar del tamiz y averiguar si es verdad, si es bueno o si es necesario. Y luego a olvidarlo.

Francisco Tomás Ortuño