viernes, 5 de febrero de 2016

EL PALOMAR Mi tío y el Rey.

Cuando estuve en Elche de la Sierra de Maestro, viví cuatro años con mi tío Jesús Loncán. Su hijo Pepe era guardia, cargo que le dieron por haber estado en la “División Azul”.
En cierta ocasión, hubo un loco en el pueblo del que contaban que se había escapado del manicomio y que era peligroso. Mi tío, desde su cama, de la que no podía moverse por enfermedad, quería saber las últimas noticias que circulaban.
A todos preguntaba: “Qué sabes del loco?”, “¿Cuándo viene Pepe que me cuente?”. No vivía el pobre. Pensaba que cualquier rumor o ruido que escuchaba era del loco, que venía por él.  Cuando llegó su hijo, traje de guardia, gorra de plato, lo primero fue subir a ver a su padre. Mi tío respiró aliviado. 
-¿Cómo estás, padre? -le preguntó. ¿Cómo has pasado la mañana?
-Yo bien, hijo, pero no perdamos tiempo, cuéntame cómo se escapó, si lo habéis cogido y dónde está ahora?
Pepe, serio, permaneció callado. Era un silencio expectante, tenso. Cuando mi tío esperaba la narración detallada, prolija, de los hechos, su hijo se limitó a decir: “Padre, lo que me pide forma parte del “secreto profesional”.
Mi tío quedó blanco, sin pulso. “Yo a quién lo voy a decir, hijo”, musitó. “Lo siento, padre, compréndalo, no puedo decir nada”.

Cuento esta verídica historia, por lo que cuentan que ha pasado al Rey Felipe VI con su padre, de indudable parecido. Don Juan Carlos, monarca retirado en sus aposentos de la Zarzuela, no vivía con las entrevistas de su hijo para formar Gobierno. “¿A quién le toca ahora?”. “¿Cuál tiene más posibilidades?”. “¿Qué dice Rajoy?”…
Y cuando supo que su hijo se decidió por Pedro Sánchez y que este quería pactar con “Podemos”, no dormía ni descansaba, nervioso, como si la vida se le fuera. Deliraba diciendo fuerte: ”¡Apiádate, Señor, de mi familia!”. “¡Ha llegado el fin de la dinastía!: Lo que se inició con Felipe V va a terminar con Felipe VI!”.


Francisco Tomás Ortuño

jueves, 4 de febrero de 2016

PALOMA

PALOMA

En amar está la clave de la felicidad.


F.T.Ortuño

EL PALOMAR Redonda.

-El Sol se ha adueñado del cielo, Luciano.
-Por Murcia, Gedeón, que en Galicia no sabemos; ¿qué digo en Galicia?, no hay que irse tan lejos: en Jumilla, o en Águilas; y menos en Chile o en las Azores.
-Claro, claro, es que la Tierra es muy grande. ¿Lloverá alguna vez  en todos los países del mundo al mismo tiempo, Luciano?
-Pienso que no, Gedeón, que el Planeta reparte mejor que nosotros lo que tiene: lluvias por aquí, luego sol y después viento, pero rotando. No como los hombres, que unos siempre sol y otros lluvias de por vida.
-Por eso los menos favorecidos se cansan y salen de sus pueblos en busca de otras tierras. “¡Que tengáis suerte!”, dicen sus madres llorando cuando los ven partir. Son miles, Luciano, los que prueban fortuna.
Para encontrar luego fronteras cerradas a cal y canto. Cuando consiguen ganar la batalla al mar, encuentran vallas metálicas y guardias que les cierran el paso.

-Es tan grande el Planeta que nos lleva encima, Gedeón, que donde estés lo ves plano.
-¿Y cómo puede ser que siendo redonda la Tierra, los que viven abajo se mantengan de pie? En el hemisferio sur tendrían que andar boca abajo, como lo harían por el techo de una habitación.
-Pues que es redonda no hay duda, Luciano; los astronautas la han visto desde el cielo; y que en todas partes es llana, lo mismo; hoy no queda rincón por visitar ni mares por conocer y todo es  como aquí.
-Es un milagro. Gedeón. Si no, ¿cómo va a ser normal que las aguas de los mares no salgan despedidas al espacio y lanzando peces con honda, yendo a miles de kilómetros por hora? Es un milagro, Luciano, no hay quien me lo quite de la cabeza.
Y no hay que ver la Tierra desde la estratosfera, como una canica, para saber que es un milagro: Con observar tu cuerpo ya es suficiente.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Paloma

Poco y bien mejor que mucho y mal.

La Candelaria

EL PALOMAR

-Ayer fue la Candelaria, y si “la Candelaria plora, el invierno ya está fora”. Como no ploró, lloró o llovió, ¿quiere decir que queda invierno?
-Hoy no hay quien se entienda con el tiempo: lo mismo llueve que hace un sol de agosto. Está peor que la Política, que ya es decir.
-¿Qué pasa con la Política?
-Que todos quieren ocupar la Moncloa y solo hay cama para uno. Como sabrás, ayer terminó el Rey el turno de entrevistas con los partidos para formar Gobierno, que ya estamos un mes sin nadie que nos gobierne.
-Este mes bastante ha habido con los Juzgados pidiendo cuentas a los que antes gobernaban. Si los que entren ahora van a hacer lo mismo, mejor solos que mal acompañados.
-¿Cómo se te ocurre tal cosa, Floro, las naciones deben tener un Gobierno como un rebaño un pastor, una iglesia un párroco o una escuela un maestro.
-Pues sí, Arcadio, pero si el que gobierna es de armas tomar, mejor que se vaya al Caribe y le paguemos unas vacaciones.
-Cuántas veces sería lo mejor, pero ahora solo nos queda rezar por que el que venga sea mejor que el que se va.
-Yo tengo la solución, Arcadio: un dado y a la suerte.
-Yo otra parecida: uno de cada Partido y ante los problemas que se presenten, que lo decidan votando.
Entonces, Germán, que estaba callado, dijo:
-Nadie ha pensado que la experiencia es la madre de la ciencia, y ¿quién tiene más experiencia que los jubilados? El Gobierno debía estar formado por personas mayores de probada honradez y sabiduría. Así, los que están en edad de trabajar que trabajaran y los ancianos que pensaran.
-No me parece mal la idea, Germán; creo que eso hacían los romanos en su época de esplendor.

Francisco Tomás Ortuño


martes, 2 de febrero de 2016

Paloma

PALOMA

El rendimiento en el trabajo está en razón directa con el acierto en su elección.


F.T.Ortuño

EL PALOMAR La Lengua

EL PALOMAR

La Lengua

La palabra “escritura”, Evaristo, se compone de lexema y morfema. “Escrit” es el lexema y “ura” el morfema. En las palabras derivadas  siempre permanece una parte, que es el lexema; la que cambia es el morfema. Así, de panadería, panadero, pan permanece. Es el lexema. El resto es el morfema.
-No empieces otra vez, Licinio, que ya sé que la Lengua tiene más teclas que un piano.
-¿Quién hoy se preocupa de la Lengua, Evaristo? Son las modas de escribir mensajes abreviados y no con la elegancia de una carta.
-Son otros tiempos, Licinio. Ellos dirán que la Lengua es para comunicarse y si con esa brevedad les basta, ¿para qué más adornos?
-Es que desaparecen aquellos pendolistas o calígrafos.
-¿Y para qué una escritura con adornos si decía lo mismo que sin ellos? ¿No será que con el tiempo se va dejando lo que no sirve? ¿Qué se tiende a lo funcional, a lo práctico? En un barco en peligro de naufragio, la tripulación tira por la borda lo innecesario. Quizás que los jóvenes, sin darse cuenta, dejen por inservible lo que no es necesario, aunque le pese a los que añoran otros tiempos. A los jóvenes les preocupa poco que “mujer” se escriba con jota o con ge. El fin que buscan es transmitir una idea y con eso les basta.
-Tal vez sea eso, Evaristo.

Francisco Tomás Ortuño