lunes, 11 de abril de 2016

PALOMA VIAJERA

El niño es la madrugada del día, la primavera del año.

F.T.Ortuño

11 abril 2016 DESDE MI PALOMAR MISERICORDIA

Murcia, lunes, las ocho. A mamá le han regalado un libro por restaurar una talla de San José. Como hija de pintor –Almela Costa- y amiga, no le ha cobrado su trabajo. Y ella le ha regalado el libro “La Misericordia”, de Walter Kásper.
El Papa Francisco habla mucho de Misericordia por donde va, y cuenta el autor que fue por su libro que tanto interés despertara en el Santo Padre.
Kásper nació en el año treinta y tres del pasado siglo, es Cardenal y ha escrito muchos libros. Cuando publicó “La Misericordia”, tres días antes del comienzo del Cónclave de 2013, se llevó unos ejemplares para regalar a Cardenales de habla hispana.
Y resultó que el Cardenal Jorge Bergoglio tenía su habitación enfrente de la suya. En la primera ocasión que tuvo habló con él y le regaló su libro.
Cuenta Kásper que al leer el título, Bergoglio se emocionó mucho y exclamó: “¡Misericordia: este es el nombre de nuestro Dios!”. No se podía imaginar que se leería el libro durante el Cónclave y menos que sería nombrado Papa de la Iglesia unos días más tarde.
“Cuando vi en televisión que el Papa Francisco mencionaba mi libro durante el Ángelus y declaraba la Misericordia tema clave de su pontificado, me sentí sobrecogido”, cuenta Kásper. “La convocatoria de un Año Santo extraordinario sobre La Misericordia fue para mí una sorpresa adicional”.

Dice el Diccionario de la Lengua Española que “Misericordia es la virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos”. Y que: “Obra de misericordia es el acto con que se socorre al necesitado”. Tiene el libro 282 páginas, Prólogo, nueve Capítulos, Índice onomástico, Citas bíblicas, Notas y Biografía del autor.
 Francisco Tomás Ortuño


domingo, 10 de abril de 2016

MI PALOMA DE HOY

La escuela para el maestro sin vocación: Zapato que hace daño.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR

¡Qué decepción, Simplicio, para la familia socialista! Cuando esperaba el milagro de formar Gobierno, ha visto que no puede ser. Después del gasto hecho y la gente junta, le dice el novio a la novia que no le gusta. ¡Cómo se reirá Soraya viendo la función de desencuentros y el final que ha tenido!
-¿Y cómo no se entienden tres partidos? ¿Qué se lo impide, Sabino?
-Yo creo, Simplicio, que la razón de no llegar a un acuerdo es que los tres quieren ser Presidentes.
-Que se rifen por meses la presidencia; así todos gozarían de las mieles del cargo.
-Ni con eso, Simplicio. Padro Sánchez quiere ser él solo, pero no alcanza a los votos que necesita. Sería capaz de juntarse con el diablo para lograrlos. Soraya ve la jugada con risas de triunfadora. Sabe desde el principio de las negociaciones que el final será venir a suplicarle a Rajoy que lo admita en su equipo de gobierno aunque sea en la portería de algún Ministerio y a pedir perdón por los insultos que le propinó en la campaña.
-Tal vez Rajoy le replicara: “Como no querías hablar conmigo, ahora te digo yo como la hormiga a la cigarra de la fábula: “Vete, holgazana, que has hecho pocos méritos para que ahora te abra la puerta de la despensa”.
-Y colorín colorado… luego te cuento el final.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 9 de abril de 2016

PALOMA VIAJERA

Siembra, sembrador, que la tierra, según su calidad, hará germinar la semilla.

F.T.Ortuño


DESDE MI PALOMAR 9 abril 2016

Murcia, sábado, las nueve, en mi palomar o atalaya. Día espléndido.
-No quiera Dios que mis libros vayan a la hoguera, Daniel, que su tiempo me han llevado. Parece que nacen solos, y no es así, que necesitan de alguien y de tiempo. ¿Qué por qué digo esto? He leído en alguna parte que un Papa dijo un día: “Voy a hacer una lista de los libros que perjudican a la fe católica”. Y compró un cuaderno y escribió en el frontispicio: “Índice de libros prohibidos”. Y se puso a escribir títulos de libros que no le gustaban.
La lista fue creciendo. Para que pareciera más importante su labor, puso el título en latín: “Índex librorum prohibitorum”. “Este libro a la lista”, “Este otro también”. Luego, no conforme con libros, ponía autores: “De este, todos sus libros”, “Y de este”.
Los sucesores del Papa que inició la tarea, siguieron la lista. Eran los libros prohibidos reos de muerte. Una especie de escrutinio como el del cura y el barbero con los del Quijote –Cap. VI, 1ª parte-: “El autor de este libro es el mismo que escribió “Jardín de Flores”, y no sé cuál es más mentiroso; así que irá al corral por arrogante y disparatado”.
Este Índice tuvo una larga existencia y se actualizaba regularmente por una Congregación creada en 1571 por Pío V. Solo el Papa podía indultar  o añadir otros libros o autores a la lista. El Papa Pablo VI lo suprimió en 1966, como la excomunión por la lectura de los libros prohibidos. 
Unos “Versos Satánicos”, ¿no fueron prohibidos y perseguido su autor por fanáticos seguidores de Mahoma? Creo que mis libros no despierten esas iras, Daniel. Con todo, dejaré escrito que mi intención es ocupar el tiempo de jubilado que otros pasan en el bar echando su partida; que no pretenden hacer daño a nadie; y si tal fuera, que me lo diga y lo saco de la circulación. Es broma.

Francisco Tomás Ortuño