jueves, 12 de mayo de 2016

11 mayo 2016 DESDE MI PALOMAR : RECUERDOS CON MARÍA

Murcia, martes, las once y media. No diré lloviendo, pero casi. El cielo está achocolatado, y si sales de casa tienes que coger un paraguas. Yo vengo de la calle, pero he cogido el coche. Los martes llevo a mamá a los Pasos de Santiago. Hoy ha venido María con nosotros. María es jumillana, hija de Pura y de Francisco Castillo, amigos nuestros. Le he preguntado por su padre, que sé que anda mal de salud.

Un día fue destinado al pueblo, desconozco su procedencia, un Juez de Paz; era joven y soltero. Las madres de hijas casaderas, en estos casos, están pendientes de los pasos que da el joven de tan brillante carrera; con quién sale de paseo, y por cuál se decide de entre las amigas para tener novia. Juez, joven y sin compromiso, en un pueblo no era cosa baladí. Y el Juez se decantó por María, mi compañera hoy de viaje a los Pasos de Santiago. Pronto se casaron y ahora viven en Murcia y tienen dos hijas brillantes de aquella unión matrimonial.

Francisco Castillo y yo fuimos concejales en el Ayuntamiento de Jumilla cuando era Alcalde don Miguel Trigueros. Un año, en vísperas de Feria, no había Concejal de festejos y en una sesión de Pleno, don Miguel se dirigió a mí y dijo: “¡Tú mismo! ¡Encárgate de traer a las artistas que vayan a cantar estas noches en el jardín!”. Era lo que menos me esperaba, porque yo no conocía ese mundillo de cantantes, y mal podía acertar con las mejores sin conocerlas.
Francisco Castillo, que estaba enfrente, no pudo reprimirse y exclamó: “¡Adiós!”, como sabiendo lo que había. Yo que lo oí, tuve tiempo para rectificar. “¿Quieres ser tú?”, le dije. Y él, que estaba más ducho en festejos populares, contestó que sí. ¡Qué peso me quitó de encima! Ya no supe luego si lo hizo bien o mal; si contrató a las mejores artistas, o si costó la fiesta mucho o poco. Yo sabía que mi compañero se entendería bien con la policía local para mantener el orden que requería nuestra Feria de Agosto y me bastaba.
Hablo de los años setenta y cinco o setenta y seis. No hace falta aclarar que eran años comprometidos, años de cambio, cuando murió Franco y nadie sabía qué iba a ocurrir después. En los Plenos  había ciertos movimientos que no pasaban desapercibidos. Un público, que antes no iba, llenaba media sala, y hasta había preguntas, lo que antes era inaudito.

La madre de María es amiga de mamá. Tienen fotos de Colegio, donde están juntas con doña Rosa la maestra. El padre de Pura, abuelo de María, era guardia. Yo lo recuerdo uniformado, vigilando que no echaran aguas a la calle. ¿Y qué podían hacer las casas que lavaban ropas y platos o limpiaban suelos si no tenían alcantarillado? Era una guerra sin cuartel del Ayuntamiento con las amas de casa.

Francisco Tomás Ortuño

martes, 10 de mayo de 2016

PALOMAS VIAJERAS

La Escuela se comunica con todos los rincones del Universo.

F.T.Ortuño

10 mayo 2016, San Juan de Ávila –por ayer- DESDE MI PALOMAR : NAMIBIA

Murcia, las diez. Me levanté a las siete; tomé café con leche y un trozo de bollo; luego encendí la tele y preparé el gimnasio podal. En la media hora que duró mi ejercicio, compatible con mirar la pantalla del televisor, vi y escuché las Noticias que ofrecía la Primera.
Enterado de que el mundo seguía en pie, como lo dejara la noche anterior, me cambié de Canal. Me cautivó enseguida. Se trataba de dos jóvenes, americanos o europeos, viajando por el mundo y conociendo otras tierras y costumbres.
A mí me encanta saber cómo son y cómo viven los habitantes de las islas del Pacífico, de tierras africanas o de países asiáticos. Así que dejé el mando y seguí embobado las peripecias de la pantalla.
Se trataba de Namibia, país africano del sur. Visitaban algún poblado con gente de raza negra, ropas de colorines y collares variopintos en el cuello. ¿Era esa la Namibia que yo estudié en los libros, cuya capital Windhoek recordaba?
¿Dónde estaban los edificios y la gente para tratar con otros países? ¿Dónde había mercados para vender y comprar alimentos? Efectivamente, pronto supe que eran aldehuelas con razas primitivas que persisten todavía. Las carreteras eran de tierra sobre extensísimas llanuras sin cultivar.
Luego he venido a un Atlas a repasar los países de esta parte del mundo. Namibia limita al norte con Angola; al sur con la República Sudafricana; al este con Botswana, y al oeste con el Océano Atlántico.
Es más grande que España; tiene un millón y medio de habitantes; hablan inglés, son católicos, su Gobierno es republicano y viven, sobre todo, de la ganadería y de la pesca.
Por lo que he visto en el reportaje televisivo, nada hacía pensar que hubiera un Gobierno ni que la capital tuviera más de cien mil habitantes. Eran más bien, poblados  de veinte o treinta personas mayores y niños como los que salen desnutridos en ciertos anuncios.
No sé ahora si quedarme con la idea que tenía de un país que trabaja, se relaciona con el mundo y se divierte, o con tiendas circulares de lona y paja donde viven sin luz eléctrica, sin agua potable, con una caldera en el fuego y carne de res para toda la familia.

Francisco Tomás Ortuño

domingo, 8 de mayo de 2016

PALOMA VIAJERA

Tropezar en nuestro camino es descubrir a veces lo que no se busca.
F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR

Que el hombre propone y Dios dispone, no tengo duda, Anselmo. Íbamos a ir a Santana a regar un rosal y unos cerezos que pusimos y amaneció lloviendo. Era como si “el Señor Invisible” hubiera dicho: “No procede”.
Así es todo, Anselmo: hemos de aceptar la voluntad superior como la buena, y no enfadarnos por la corrección. Tú sigue haciendo proyectos, luchando por conseguirlos, soñando con sus frutos, pero si luego no resulta como era tu deseo, acepta de buen grado la nueva situación.
En el caso extremo de un ictus o de un terremoto, como el de hace unos días en Lorca, por mucho que no comprendas la causa ni alcances a ver las consecuencias que se deriven, supera la situación pensando que esa, y solo esa, era la voluntad del que sabe más que tú, del que lo sabe todo.
Ante la enfermedad o la muerte de un ser querido, ¿tú puedes saber, Anselmo, lo que sería de no ser así lo ocurrido? Tú te quedas en la epidermis, en la superficie y actual, en lo puramente humano, pero el que ve lo presente y lo futuro, con otra perspectiva diferente, puede tener sus razones para obrar como lo hace.
Esperemos la sorpresa, cada día, cada hora, cada instante, como un juego; y gocemos con los aciertos: “¡¡Bingo!!”, podemos gritar eufóricos. O “¡¡Me equivoqué!!”, si la has errado. Hasta en el peor de los casos, verlo con serenidad y hasta agradecer lo ocurrido.
Si aplicamos esta filosofía, Anselmo, de sentirnos acompañados por quien sabe más que nosotros para enmendar nuestros yerros en la vida, seremos más tolerantes, más amables y más felices. No  rebelarnos a lo que no sea nuestra voluntad ni desesperarnos ante el fracaso. Es simplemente obrar como el niño pequeño que se sabe seguro al lado de su padre.

Francisco Tomás Ortuño

PALOMAS VIAJERAS

Hacer proyectos a corto y largo plazo es de sabios: es como preparar caminos que luego hemos de recorrer.

F.T.Ortuño

ICTUS Y ROMERÍA

¿De dónde viene la palabra “ictus”? Recuerdo que en mis tiempos de estudiante aprendí que los primeros cristianos, que se escondían en catacumbas huyendo de los romanos, se daban a conocer entre ellos con el dibujo de un pez. Y es que pez en griego era “ictus”, acrónimo de Iesu Christu, theos bios soter –Jesucristo, Dios salvador de los hombres-.
Es algo que tenía olvidado muchos años, pero ahora que oigo “ictus”, me trae a la memoria el recuerdo que guardaba en un rincón de mi cerebro. Y yo me pregunto: ¿qué relación puede tener el “ictus enfermedad” con el “ictus pez” que usaban los cristianos para conocerse? Me gustaría saberlo. Sí, lo he buscado en Google pero no me lo aclara. Solo habla del ictus como enfermedad cerebral, del infarto y sus secuelas. Pero mi pregunta es otra. Seguiré buscando.

Como el domingo próximo es la Romería en Jumilla y tengo delante el libro “Sucesos del Quince”, que escribí el pasado año, busco, por curiosidad, la fecha, a ver qué dije entonces:
“Otra edición más de la subida al monte con el Cristo, que vuelve a su Convento”. “La Romería es una fiesta para los jóvenes, un alivio para los frailes y un descanso para la imagen, volviendo a su camarín”.

Y añadí un diálogo que tuvieron Fray Benito con el Cristo, a su llegada al santuario:

Fraile: ¡Ya era hora de que te recogieras!
Cristo: Todos sois hijos míos.
Fraile: ¡Nadie te quiere como nosotros!
Cristo: Es verdad, que han fabricado ídolos como el fútbol, el             dinero o la política y no quieren otra cosa.
Fraile: Es que ya te lo dije: hay que ser más contundente.
Cristo: No sé qué haría, fray Benito.
Fraile: El domingo sería buen momento para hablarles como hiciste en la Montaña.
Cristo: Cómo decirles que lo principal es que se quieran, que el demonio los engaña, que esta vida es breve y que de ella depende una eternidad que les aguarda.
Fraile: Creo que a la vista de todos, debías hacerte de carne y hueso otra vez, como hace dos mil años; elevarte unos metros y decir fuerte: “¡¡Os espero Arriba!!”, y sería suficiente”.

Pues suscribo lo que dije el pasado año y lo doy por bueno para este.

Francisco Tomás Ortuño