jueves, 7 de abril de 2016

Desde mi palomar La Población

Cuando yo iba a la Escuela, la población mundial era, o decían mis libros que era, dos mil doscientos millones de seres humanos; hoy ya somos siete mil millones. Y eso que últimamente con la crisis hay recortes brutales a base de anticonceptivos.
En mi familia, por ejemplo, de dos personas –mis padres- nacieron cinco hijos: Santiago, José María, Emilia, Amós y Francisco. Santiago casó con Carmen y tuvieron cuatro hijos; José María con Juana y tuvieron siete; Emilia se contuvo; Amós lo hizo con Pepa y nacieron seis; y el que lo cuenta, con su pareja, cinco.
En un siglo, de dos pasamos a treinta y tres. Aunque se  quedaron cinco en el camino, quedan todavía veintiocho. Veintiséis nuevos. En esa proporción, los siete mil millones que somos nos convertiremos en el año dos mil cien, si cada pareja engendra otros veintiséis, en noventa mil millones de habitantes aproximadamente.
¿Cabríamos en la Tierra? ¿Habría comida para todos? Es sin duda un problema a resolver por las naciones del mundo. ¿Serán necesarias las guerras para eliminar personas? ¿Estará todo tan previsto y calculado que tenga que venir una catástrofe para menguar la población? Con los años vividos, el hombre debe saber lo que puede sobrevenir a todas sus actuaciones.

Francisco Tomás Ortuño

Mi paloma de hoy

El lenguaje es la fotografía del pensamiento.

F.T.Ortuño

Desde mi Palomar Recuerdos

En los siete años que fui Concejal del Ayuntamiento de Jumilla, por la década de los setenta, cuando mis hijos eran pequeños, siendo Alcalde don Manuel Guillén, había que formar  en las Procesiones, con los Nazarenos, los “Pasos” y las bandas de música.
 Salían muy tarde, como ahora, y en su recorrido había calles sin nadie que las viera. ¡Qué tortura para mí dejar mi casa y salir en las Procesiones a las once de la noche con gente dando cabezadas en las puertas!
 Cuando formábamos, o esperábamos el turno de salida, recuerdo que algún samaritano nos sacaba fuentes con mantecados y una botella de anís. Era, te lo juro, lo que más me agradaba del posterior desfile.
 Un año me dijo el Alcalde que saliera yo presidiendo; cogí la vara de mando y presidí la procesión. Iban conmigo don Jerónimo Díaz y don Alejandro Tomás, uno a cada lado. Una foto que hay por casa lo ratifica. Yo tenía entonces cuarenta años, barrera que todos mis hijos han pasado hoy.

 Acaba de llamarme Lina. Dice que ha recibido un whatsap de Ángel diciendo que ha llegado de Chile; que pasó la noche en el avión, y que el sábado saldrá en la Procesión de Murcia con sus hijas.
 Luego dirá, como yo de cuando era Concejal: “Parece que fue ayer cuando volví de Chile y salí con mis hijas en una Procesión”. Y entonces Raquel, Lina, Laura y Ana vivirán momentos que, a la vuelta de otros pocos años, recordarán ellas con nostalgia.

Francisco Tomás Ortuño

martes, 5 de abril de 2016

Mi paloma de hoy

Sabia filosofía es pensar que si ha ocurrido así es porque Dios lo quiso.
F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR De la globalización

-La globalización, Demetrio, es sentirnos en familia, en la misma casa, los que vivimos en el Planeta. ¿Qué más da vivir en China que en Perú, en Bélgica que en Argentina? A donde vayas hay hermanos tuyos, casas, televisores y móviles.
-¡Qué bien si fuera así, Jerónimo!
-¿No es lo mismo en todas partes?
-Si fuera igual no vendrían de Siria miles de familias huyendo de las bombas, ni de Tanzania escapando de la miseria. ¡Ojalá que todos fuéramos una gran familia y la Tierra una gran casa que nos acogiera! Pero no es así, Jerónimo: unos tienen mucho y otros nada. Y, por si fuera poco, los yihadistas solo quieren la guerra.  Así no se puede vivir en familia.
-Es que les han hecho creer que muriendo por Alá suben al Cielo a gozar de placeres que no tuvieron en la Tierra; y, claro, sueñan con llegar al Paraíso. Se forran el cuerpo de bombas, van donde les manda el santón de turno, y allí que se liquidan, llevándose con ellos a los que hay cerca.
-Y a ver cómo les dices luego: “¿Por qué lo has hecho?, ¡vas a ir a la cárcel!”, o que “el quinto Mandamiento de la Ley de Dios prohíbe matar”. ¿A quienes vas a regañar si fueron los primeros en inmolarse? No es fácil vivir en familia bien avenida, Sebastián. --Yo antes pensaba que era cuestión de tiempo y de maduración, pero veo que no; que es condición humana, como nacer con ojos para ver o piernas para andar.

Francisco Tomás Ortuño

Paloma de hoy

Paloma de hoy
Corazón que ama: Corazón feliz.
F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR

-La gente en la calle habla por demás.
-¿Qué quieres decir, Serapio?
-“Hablar por demás” es una expresión que significa hablar por no estar callado. Son matices que enriquecen nuestra Lengua. El verbo “hablar”, que, como sabes, es decir o emitir palabras para dar a conocer el pensamiento, tiene sus perífrasis para mejor decir lo que se piensa.
Así: “Cada uno habla como quien es” significa que cada uno se expresa según su nacimiento y cuna; “Hablar a tontas y a locas” es hablar sin reflexión, decir lo primero que se te ocurre; “Hablar claro” es decir lo que se siente con franqueza; “Hablar por hablar” es hablar sin fundamento; “Hablar recio” es hablar con autoridad; “Hablárselo uno todo” es hablar tanto que no da lugar a que hablen los demás; “No se hable más” es dar por concluida una discusión; “Solo le falta hablar” se aplica a muchos  animales…
-Triste será no poder comunicarse con otras personas, Serapio.
-Los sordos de nacimiento, como no oyen no aprenden a hablar, Casiano, aunque se entienden con otros lenguajes. Hablar es decir a otro lo que pensamos, bien por la voz, por la escritura, por dibujos o por signos. Es sacar afuera tu pensamiento.
-Hay una Orden religiosa, creada por San Bruno en el siglo XI, que su lema es el silencio: son los cartujos. Por ellos, a los que hablan poco se les llama así.
Francisco Tomás Ortuño