lunes, 8 de febrero de 2016

PALOMAS FUGACES

La libertad está, en definitiva, en el Amor.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR A DOLOVI

Dolores López Vinader era oculista hasta que se jubiló. Ahora dirige en la Caixa una Obra Social para Mayores con diversas actividades. Creo que te lo dije. Pero lo que no sabes, quizás, es que es poetisa.
La doctora López Vinader estuvo casada, y quedó viuda; cosa natural, que las mujeres son más fuertes que los hombres. Cuando vivia su marido, por lo visto, plantaron un almendro en el huerto de la casa, que pronto floreció.
Luego, viuda, le servía de recuerdo, cada año, viendo brotar de nuevo flores blancas. Ahora leo, en un Correo que manda a los amigos, una Poesía preciosa dedicada a su marido y al almendro que plantaron juntos.

Otra vez la Primavera:
De nuevo tu almendro y yo
Lloramos juntos tu ausencia…

¡Qué bonito! Le he contestado que difícilmente se puede expresar mejor un sentimiento:

De nuevo tu almendro y yo
Lloramos juntos tu ausencia.

¡Precioso, Dolores! Seguro que no pensasteis entonces que con el tiempo os veríais retratados en cada pétalo de las flores que saldrían a recordaros la efemérides.

Lloramos juntos tu ausencia.
                    Francisco Tomás Ortuño


domingo, 7 de febrero de 2016

PALOMAS FUGACES

Guarda tus quejas con siete llaves.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR El sonido y la luz

Suenan las ocho en el reloj del Convento. Llega aquí el sonido de la campana como agua que se rocía. Vaya noche de lluvia  que hemos tenido. No queda claro el símil, seguro. Yo sé lo que quiero decir, a modo de greguería, pero quizás no lo sepa expresar.
El pensamiento, como el sonido, tiene un emisor y un receptor. A veces, por diversas circunstancias, tanto el sonido como el pensamiento, no son iguales cuando salen de la fuente que cuando llegan al que los recibe.
El sonido de la campana, como la luz,  tiene que cruzar un medio que separa al emisor del receptor. Si el aire está revuelto, como loco de atar, de acá para allá, no es lo mismo que si está sereno, tranquilo. ¿Va a correr por el agua a la misma velocidad que por el aire? El sonido corre más por el agua, porque es un medio menos refringente y ofrece menos resistencia.
-La luz y el sonido van por el aire a distinta velocidad.
-Si no los ves, ¿cómo lo sabes?
-Ya te dije que en las tormentas se producen rayos y truenos al mismo tiempo y emprenden una carrera. Al instante llega la luz del rayo porque va a trescientos mil kilómetros por segundo; el trueno llega después porque va a trescientos cuarenta metros por segundo. Ves el relámpago –y bueno es que lo veas- y al rato oyes el trueno. 


Francisco Tomás Ortuño

sábado, 6 de febrero de 2016

PÁJAROS

El niño es como un edificio: Crece según las manos que lo levantan.

F.T.Ortuño

EL PALOMAR Sentencia


-¿Cómo va el Gobierno, Venancio?
-Lo último ha sido que el Rey, viendo que no formaban Gobierno ningún Partido, se reunió con ellos una tarde. “Veamos”, les dijo, “¿qué os impide tener mayoría para salir del “impase” en que estáis metidos?”.
Les advirtió que no podían seguir así más tiempo, que ya las demás naciones europeas y americanas empezaban a silbar. Y ellos, comprendiendo que era un ultimatum se quitaron las caretas y hablaron claro.
-Yo solo no puedo formar Gobierno –dijo Pedro Sánchez.
-Yo menos –dijo Albert Rivera.
-Ni yo –siguió Pablo Iglesias.
-¿Y usted, don Mariano –dijo el Rey al que quedaba.
-Por separado no juntamos ninguno los escaños que demanda la Constitución; ha sido una broma que el Destino nos ha jugado, Majestad.
El Rey, visiblemente serio, gritó:
-¡Pues únanse dos Partidos, o tres, o los cuatro, pero formen Gobierno de una vez! Y siguió: -Empiece usted, don Pedro, ¿qué se lo impide?
Y Sánchez, lloroso, exclamó:
-Yo he jugado sucio, Majestad, lo confieso: por llegar a la Moncloa, me negué a hablar con Rajoy que lo impedía; pero Rivera y Pablo no quieren estar juntos.
-¿Y usted, Rivera?
-Yo no puedo, don Felipe: “Podemos” y “Ciudadanos” somos antagónicos; vamos, uno blanco y otro negro, el agua y el aceite, que no cabe mezclar. Así, pues, si con Mariano no llegamos, con Pablo no podemos.
-¿Y usted, Rajoy?
-Con Albert, no llego; con Pablo no quiero; con Pedro no debo.
-Sí que lo ponéis difícil –siguió don Felipe-. ¿Y usted, don Iglesias? De paso, díagame, ¿por qué no lleva corbata ni chaqueta como los demás?
Pablo respondió tomándose su tiempo:
-A lo segundo porque soy revolucionario y lo llevo en la sangre: soy antisistema; y a lo segundo porque tengo más votos que Pedro y no consiento que él asuma la Presidencia del Gobierno.
El Rey, viendo que era imposible formar Gobierno con tantos impedimentos, dictó sentencia con rotundidad, dando un puñetazo en la mesa: “¡A votar de nuevo y no se hable más!”.


Francisco Tomás Ortuño