jueves, 12 de mayo de 2016

PALOMA MIGRATORIA

Las cosas se aprecian en lo que cuestan.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR SUSTOS

-El día amanece azul, inmaculado o sin mancha, como la Virgen.
-Hablando de la Virgen, ¡qué susto se llevaría cuando el Ángel le dijera: “¡María, concebirás por obra del Espíritu Santo!”.
-¿Susto? Más bien asombro o gracia. “¿Qué me cuentas?”, le diría riendo.
-Que vas a tener un hijo.
-¿Yo? No puede ser: no vivo con varón.
-Será el Mesías que esperáis para salvar a los hombres.
-¡Anda ya! ¡A otro perro con ese hueso!
-Quedas avisada, María: Dios te ha elegido entre todas las mujeres para ser su madre.
-¿Y tú quién eres para que yo te crea?
-El Arcángel San Gabriel, mensajero celestial: “Ve y dile a María que de ella nacerá un niño que se llamará Jesús, y redimirá a los hombres de sus pecados”, me ha dicho.
-Deja ya la broma, que me lo voy a creer. ¿Y si fuera otra María que viva por aquí? Yo soy hija de Joaquín y Ana, una humilde lugareña. Vuelve y que te dé el recado otra vez, que es muy serio lo que dices, Gabriel. Y, sobre todo, que te diga a qué María se refiere.
-Tu prima Isabel, también va a ser madre.
-¿Mi prima de Judea, casada con Zacarías? ¡Déjate de bromas! ¡Si tiene noventa años!
-Para Dios nada es imposible. Si dice que Isabel tendrá un hijo, nada podrá impedir que lo tenga; y si dice que de ti nacerá su Hijo, ve preparándote para tenerlo.
-¿Y qué va a pensar José, mi prometido, descendiente de David?
-Todo está calculado, María. A Dios no le quedan cabos sueltos. Lo sabrá a su tiempo y te tomará por esposa.
-Pero…
-No hay peros que valgan, María: José será el padre adoptivo de Jesús y tú su mujer virtual. Su misión será cuidar de vosotros ante los peligros que se presenten. Ya lo irás viendo.
-Siento lástima entonces de José por la misión que le ha tocado: ser padre sin serlo y defendernos de los romanos. Pero por mí, encantada y sea lo que Dios quiera: ¡Hágase su voluntad!

Francisco Tomás Ortuño

Paloma torcaz

El mundo activo fue orillando al señorito ocioso como a objeto inservible

F.T.Ortuño

11 mayo 2016 DESDE MI PALOMAR : RECUERDOS CON MARÍA

Murcia, martes, las once y media. No diré lloviendo, pero casi. El cielo está achocolatado, y si sales de casa tienes que coger un paraguas. Yo vengo de la calle, pero he cogido el coche. Los martes llevo a mamá a los Pasos de Santiago. Hoy ha venido María con nosotros. María es jumillana, hija de Pura y de Francisco Castillo, amigos nuestros. Le he preguntado por su padre, que sé que anda mal de salud.

Un día fue destinado al pueblo, desconozco su procedencia, un Juez de Paz; era joven y soltero. Las madres de hijas casaderas, en estos casos, están pendientes de los pasos que da el joven de tan brillante carrera; con quién sale de paseo, y por cuál se decide de entre las amigas para tener novia. Juez, joven y sin compromiso, en un pueblo no era cosa baladí. Y el Juez se decantó por María, mi compañera hoy de viaje a los Pasos de Santiago. Pronto se casaron y ahora viven en Murcia y tienen dos hijas brillantes de aquella unión matrimonial.

Francisco Castillo y yo fuimos concejales en el Ayuntamiento de Jumilla cuando era Alcalde don Miguel Trigueros. Un año, en vísperas de Feria, no había Concejal de festejos y en una sesión de Pleno, don Miguel se dirigió a mí y dijo: “¡Tú mismo! ¡Encárgate de traer a las artistas que vayan a cantar estas noches en el jardín!”. Era lo que menos me esperaba, porque yo no conocía ese mundillo de cantantes, y mal podía acertar con las mejores sin conocerlas.
Francisco Castillo, que estaba enfrente, no pudo reprimirse y exclamó: “¡Adiós!”, como sabiendo lo que había. Yo que lo oí, tuve tiempo para rectificar. “¿Quieres ser tú?”, le dije. Y él, que estaba más ducho en festejos populares, contestó que sí. ¡Qué peso me quitó de encima! Ya no supe luego si lo hizo bien o mal; si contrató a las mejores artistas, o si costó la fiesta mucho o poco. Yo sabía que mi compañero se entendería bien con la policía local para mantener el orden que requería nuestra Feria de Agosto y me bastaba.
Hablo de los años setenta y cinco o setenta y seis. No hace falta aclarar que eran años comprometidos, años de cambio, cuando murió Franco y nadie sabía qué iba a ocurrir después. En los Plenos  había ciertos movimientos que no pasaban desapercibidos. Un público, que antes no iba, llenaba media sala, y hasta había preguntas, lo que antes era inaudito.

La madre de María es amiga de mamá. Tienen fotos de Colegio, donde están juntas con doña Rosa la maestra. El padre de Pura, abuelo de María, era guardia. Yo lo recuerdo uniformado, vigilando que no echaran aguas a la calle. ¿Y qué podían hacer las casas que lavaban ropas y platos o limpiaban suelos si no tenían alcantarillado? Era una guerra sin cuartel del Ayuntamiento con las amas de casa.

Francisco Tomás Ortuño

martes, 10 de mayo de 2016

PALOMAS VIAJERAS

La Escuela se comunica con todos los rincones del Universo.

F.T.Ortuño

10 mayo 2016, San Juan de Ávila –por ayer- DESDE MI PALOMAR : NAMIBIA

Murcia, las diez. Me levanté a las siete; tomé café con leche y un trozo de bollo; luego encendí la tele y preparé el gimnasio podal. En la media hora que duró mi ejercicio, compatible con mirar la pantalla del televisor, vi y escuché las Noticias que ofrecía la Primera.
Enterado de que el mundo seguía en pie, como lo dejara la noche anterior, me cambié de Canal. Me cautivó enseguida. Se trataba de dos jóvenes, americanos o europeos, viajando por el mundo y conociendo otras tierras y costumbres.
A mí me encanta saber cómo son y cómo viven los habitantes de las islas del Pacífico, de tierras africanas o de países asiáticos. Así que dejé el mando y seguí embobado las peripecias de la pantalla.
Se trataba de Namibia, país africano del sur. Visitaban algún poblado con gente de raza negra, ropas de colorines y collares variopintos en el cuello. ¿Era esa la Namibia que yo estudié en los libros, cuya capital Windhoek recordaba?
¿Dónde estaban los edificios y la gente para tratar con otros países? ¿Dónde había mercados para vender y comprar alimentos? Efectivamente, pronto supe que eran aldehuelas con razas primitivas que persisten todavía. Las carreteras eran de tierra sobre extensísimas llanuras sin cultivar.
Luego he venido a un Atlas a repasar los países de esta parte del mundo. Namibia limita al norte con Angola; al sur con la República Sudafricana; al este con Botswana, y al oeste con el Océano Atlántico.
Es más grande que España; tiene un millón y medio de habitantes; hablan inglés, son católicos, su Gobierno es republicano y viven, sobre todo, de la ganadería y de la pesca.
Por lo que he visto en el reportaje televisivo, nada hacía pensar que hubiera un Gobierno ni que la capital tuviera más de cien mil habitantes. Eran más bien, poblados  de veinte o treinta personas mayores y niños como los que salen desnutridos en ciertos anuncios.
No sé ahora si quedarme con la idea que tenía de un país que trabaja, se relaciona con el mundo y se divierte, o con tiendas circulares de lona y paja donde viven sin luz eléctrica, sin agua potable, con una caldera en el fuego y carne de res para toda la familia.

Francisco Tomás Ortuño

domingo, 8 de mayo de 2016