martes, 3 de mayo de 2016

DESDE MI PALOMAR Primeras Comuniones

El domingo pasado hizo la Primera Comunión mi nieta Alba, en la iglesia de Casillas, cerca de su casa. Con Alba había otros  primocomulgantes. La iglesia estaba a rebosar de gente.
Acabada la Misa, sobre la una, fuimos a un Restaurante. Nos aguardaba un salón con mesas para cincuenta personas. Había aparte más salones donde se agrupaban las familias de otros niños y niñas como Alba.
En una mesa grande estaban los padres y familiares de María José; en otra igual, los familiares del padre de la niña; en otra los amigos de la protagonista Alba. Todo dispuesto con sabiduría, para que los comensales se sintieran tan cómodos como en su propia casa.
Las mesas se iban llenando de botellas y copas –cerveza, vino, fanta-; fuentes y platos –jamón, queso, gambas-; carnes y lo que pidieras –dulces, licores, café-. Y así hasta acabar, dos horas más tarde; los niños con juegos y globos y los mayores con música y baile.
Yo recordaba “El castellano viejo”, de Larra, y se lo conté a mi nieto Gabriel: “Fue un invitado a comer casa de unos amigos y cuando había comido ocho o diez fuentes de diversas carnes, le preguntaron si no tomaba vino con la comida; y él respondió que no solía hacerlo hasta que iba por la mitad”.
Estas comidas son así, y nadie piensa entonces en los mendigos e inmigrantes, que huyen de su tierra en frágiles pateras. “¿Es que alguno de estos inmigrantes, pensé, asistiría a una boda o comunión aquí y luego lo contaría en su pueblo?”.
Todos quisieron venir a la tierra prometida, donde “se ataban los perros con longanizas”, sin pensar que “en todas partes cuecen habas”; que Jauja no existía, y que en España había también pobreza en abundancia. Alguien tuvo que llevar la especie de que aquí se comía sin caber más comida en el cuerpo, para venir corriendo a la España que le pintara.

Francisco Tomás Ortuño

lunes, 2 de mayo de 2016

PALOMA LIBRE

La elegancia en las personas se advierte, como la talla, a primera vista.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR ¿Existe el mundo?

-No me cabe en la cabeza, Esturnio, que Dios siguiera siendo el mismo cuando creara el Universo.
-¿Qué quieres decir, Guillermo?
-Cosas que me pasan por la cabeza: Si Dios lo tenía todo, una de dos: o no creó el mundo o este ya existía, porque si lo que hizo no lo tenía antes, es que no estaba completo.
-No sé a dónde quieres llegar, Guillermo.
-Mi cabeza se desmadra y no la puedo detener; la freno y no me obedece, ¿qué quieres que haga yo? Cuando Dios nos hizo, podía habernos dado más capacidad de comprensión y no dejarnos en medidas tan exiguas. ¿Yo qué me merezco que quiera llegar a donde no puede ir?
-Será que no te conviene saber tanto, Guillermo.  
-Dios debe permitirnos fantasear por nuestra cuenta con las pobres luces que tenemos. “Si Dios es inmutable, ¿cómo era antes de crearnos? ¿Cómo pudo tener luego lo que antes no tenía?
-Nuestra mente es limitada, Guillermo. Dios sabrá perdonar sus travesuras. Tú piensa que el domingo que viene es la Romería en Jumilla y que el Cristo de Salzillo volverá de nuevo con los frailes.
-¿Qué le dirán los frailes tras una temporada sin verlo?

Francisco Tomás Ortuño

PALOMA VOLADORA

Ahorrar en cuenta es una forma de prevenir infartos.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR 30 abril 2016

Murcia, las once de la mañana, viernes. Vengo de la calle, y, aunque no te lo creas, llueve. Si por lluvia entendemos “agua que cae del cielo”, está lloviendo, Heráclito. La intensidad ya es otra cosa; ahí podríamos hacer distinciones; mucho, poco, regular, poquísimo… La de hoy es de esta clase. En el País Vasco la llaman “sirimiri”, ellos sabrán por qué. Nosotros, “calabobos”, que es más explícito. En otros sitios, “orvallo”.
-La verdad, Junípero, es que no es lo mismo decir “llueve” que “llovizna”, ni “diluvia” que “chispea”.
-Es que lluvia tiene muchas acepciones: precipitación, aguacero, chubasco, chaparrón, diluvio, tromba… De esto te hablarían más y mejor los hombres del tiempo.
-O las mujeres, Junípero, que no sé de cuáles hay más. Antes los hermanos Medina y luego Maldonado; pero hoy se ven más señoritas que caballeros con mapas y señales interpretando lo que dice el satélite que pusieron en órbita para pronosticar el tiempo.

-¿Es correcto “lloviznear” que oigo a menudo, Junípero?
-Solo conozco el verbo “lloviznar”, cuyo derivado es “llovizna” o lluvia menuda.
-Entonces, ¿el verbo lloviznar existe en nuestra lengua?
-Claro que existe, Heráclito. Es un verbo unipersonal como llover, nevar, tronar, amanecer, diluviar, granizar, relampaguear, que solo se usan en la tercera persona de cualquier tiempo, o en infinitivo. Modo Indicativo: Presente, llovizna; Pretérito Perfecto, ha lloviznado; Pretérito Imperfecto, lloviznaba, etc.
Más difícil sería conjugar otros verbos como abolir, agredir o blandir. Atañer, por ejemplo, que, como sabes, significa incumbir, no se emplea más que en las terceras personas; balbucir, o hablar con pronunciación defectuosa y vacilante, se cambia por balbucear; concernir, o interesar, solo se usa en algunos tiempos y personas, como concierne, concernía o concierna.
-Basta ya, Junípero, que te has metido en tu cercado favorito y no habrá forma de sacarte de él.
-Vale, Heráclito, corto. Hoy es San Pío V y la luna menguante:

Cuando voy a la piscina,
La luna me va siguiendo
Camina que te camina;
Se cree que me va engañando:
Me dice que va creciendo
Y yo sé que va menguando…

-¿y una chirigota, “porfa”?
-El Maestro pide a los alumnos que escriban de redacción una carta a Dios sobre lo que quieran. Uno de los niños dice: “Querido Dios: La jirafa la querías hacer así, o te salió mal?”. Otro: “Me alegré de que viniera un hermano, pero yo quería mejor un perro”. Otro: Querido Dios: “¿Quién inventó la luz, Édison o tú? Yo creo que te copió la idea”. Otro: “¿Tú sabes las cosas antes de que se inventen?”…
Hasta mañana.

Francisco Tomás Ortuño

PALOMA VIAJERA

Todo castigo engendra desorden.

F.T.Ortuño

1 Mayo 2016 DESDE MI PALOMAR

-Murcia, las ocho y media, en mi rincón de escribir, si no escribo en otra parte.
-Eso es una verdad de Pero Grullo, que a la mano cerrada le llamaba puño: una simpleza monumental, Ciriaco.
-De tales verdades está lleno el mundo, Marcelo.
-Para no decir algo, mejor callar.
-¿Y qué es decir algo para ti?
-Decir algo sería añadir un plus a lo que ya se tiene, algo importante y necesario, Marcelo,
-Entonces nadie hablaba. ¿Quién dice verdades sin las que el mundo se detenga?
-Pero Grullo tuvo que ser alguien poco complicado, pero de lógica aplastante. Hasta los grandes pensadores dicen perogrulladas. “Yo soy yo y mi circunstancia”, dijo Ortega como si hubiera descubierto una mina. Y luego a vivir de las rentas.
-¿Y Sócrates cuando dijo: “Solo sé que no sé nada”? ¿Qué esperaba saber, Ciriaco? ¿Qué sabemos nosotros en el siglo XXI? Perogrulladas, verdades sin fundamento. “Si hace frío no hace calor”, oyes decir; y el que se expresa así piensa que es importante lo que ha dicho; hasta te mira serio y te sostiene la mirada por si dices lo contrario. Y enseguida, con cara de circunstancias, añade: “Mañana se pondrá el Sol”. ¿Qué puedes esperar de quien solo dice verdades de Pero Grullo?
-Mejor permanecer callado, Marcelo. Los cartujos lo practican ya tiempo. Para ellos el silencio es sagrado: Orar, orar, orar y callar. Para ellos hablar es perder el tiempo, desviarlos de lo más importante, que es la comunicación con Dios.

Francisco Tomás Ortuño