jueves, 17 de marzo de 2016

Mercado de Verónicas

Vengo del Mercado de Verónicas. ¡Cómo me gusta ir de puesto en puesto, viendo la mercancía que ofrecen y cogiendo de aquí una bolsa de naranjas, de allí una bolsa de peras, o de uvas, pescado o carne! Es, pienso, como tener la huerta en casa, el mar cerca o una granja a domicilio.
Una vez compré manzanos en mi pueblo y un amigo me dijo viendo mis apuros: “¡Zapatero a tus zapatos!”. Me quería decir que no abarcara tanto, que ya tenía bastante con atender mi oficio. Con lo cómodo que es ir al Mercado que tengo enfrente de casa y comprar lo que necesito para poner la mesa.

Francisco Tomás Ortuño


Palomas libreras

El hombre de ciencia se mueve en terreno firme, cuantificable, seguro; el filósofo en un mundo de hipótesis, inconsistente y vaporoso.

F.T.Ortuño


DESDE MI PALOMAR Libros

-Mi mesa está llena de libros y revistas, que nada mejor que el ejemplo para persuadir.
-¿Qué quieres decir, Pionio?
-Lo que he dicho, Alfonso: si quieres que lean tus hijos, llena la casa de libros donde leer. Si quieres que vayan a Misa, nada como ir tú primero. Mi amigo Juliano decía a sus hijos que el tabaco era malo y fumaba delante de ellos como un carretero.
-¿Cómo fumas delante de tus hijos y les dices que no fumen?  –le reproché un día. Él me contestó que nadie mejor para decirles que el tabaco era malo.
-¿Y tú por qué fumas?
-Porque no puedo dejarlo; que una cosa no está reñida con la otra.
Casi me convenció. Por saber que una cosa es perjudicial, no voy a dejar de recomendarla a otros, y menos a los hijos, a los que tanto se quiere.

-Decía y digo que mi mesa está llena de libros y revistas.
-¿Me lees algunos títulos?
-El que tengo más a mano se titula “La revolución de los jóvenes” y su autor, Francisco Papa. Cerca hay otro: “Así piensa el Papa Francisco: Selección de mensajes y homilías”. Este debe de ser como mis “Fumarolas” o mis “Litesofías”, pero de tema religioso. Los dos llevan en la portada la figura del Papa bonaerense. Allí un “Catálogo” con bellas fotografías del Cristo del Perdón, editado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Luego una revista de “Hacer familia”, a la que estamos suscritos. Y así varios más. ¿Comprendes lo del ejemplo?

-¿Sabías que hoy es tu Santo, Pionio?
-¿No he de saberlo, Alfonso? San Pionio nació en Esmirna, la actual Turquía. Fue encarcelado por hacer apología de su fe cristiana delante del pueblo. En la cárcel animó a otros presos hasta su muerte a soportar el martirio.

-Y para terminar, ¿qué le dice un boxeador a su amigo fuera del ring?: “Mejor es dar que recibir”. Le hablaba de golpes al contrario, como es natural, que no de obras de caridad.
 -¿Sabes tú, Pionio, lo que dijo uno a su amigo en una conversación por el parque?
-¿Cómo he de saberlo, Alfonso, si yo no estaba allí? Cuenta, cuenta, que no tenemos prisa.
-Dos amigos muy aficionados al fútbol, acordaron volver el que antes muriera a decirle al otro si en el Cielo había campos de fútbol. Uno murió pronto y volvió a decirle al otro: “Dos cosas vengo a decirte: Una que sí hay campos de fútbol; y otra que vas en la alineación del próximo domingo”.

Francisco Tomás Ortuño


martes, 15 de marzo de 2016

Palomas caseras

La sociedad está necesitada de personas humildes.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Del trabajo

Como mi nieta Alba ha tosido esta noche pasada, su padre la ha traído con los abuelos. Ahora toca el piano. Cuando las mujeres se quedaban en casa, esto no ocurría. Su papel era otro. Pero con el trabajo, aparte la crisis que han creado, surgió llevar a los hijos con los abuelos cuando pasaban mala noche.
Ya sé, Elías, que la mujer y el hombre tanto monta, monta tanto, ninguno es superior al otro; pero que los puestos de trabajo se han reducido a la mitad, no me lo puedes discutir por evidente. Es otra sociedad nueva que ha devenido.
-¿Y qué podían hacer?
-Quedarse uno de los dos cuidando de la casa y de los niños, que es otra forma de trabajar. Creo que te lo dije en otra ocasión: Si ella prefiere salir y él quedarse, problema resuelto. Y si los dos quieren trabajar fuera de casa, poner a otro u otra que haga sus veces en el hogar. Tan sencillo. Todo quedaba resuelto pagando el Estado el trabajo de “Sus Labores” como se paga a los demás funcionarios.

     -Hablemos de Política, Desiderio. Pero, ¿se forma Gobierno en España, o sigue en funciones don Mariano?
-Dicen que no hay manera: ninguno tiene mayoría necesaria. Como todos quieren ser el Presidente y ninguno que otro mande, no encuentran una solución.
-Yo creo que lo mejor era echar a los que hay y que otros que  pensaran más en los problemas de España, que no son pocos, ocuparan su puesto.


Francisco Tomás Ortuño

lunes, 14 de marzo de 2016

Palomas perversas

Los padres para los hijos; los hijos para los suyos. Las aguas del río no discurren hacia atrás.

F.T.Ortuño

14 marzo 2016 Desde mi palomar Un “ictus”. –De ayer-

Murcia, la una, en mi camarín o escritorio que da a la calle Federico Balart. Pues sí, quede para la historia familiar que ayer, sobre las dos del mediodía, en Santana, quise mandar mi Soflama a los amigos y me encontré con un Correo de mi sobrino, que venía a decir: “A mi padre le ha dado un “ictus” y está ingresado en el Hospital Reina Sofía”. Comimos deprisa y vinimos a Murcia. Cuando llegamos al Hospital, estaba conversando con los hijos. Había sido más bien un susto y nos tranquilizamos.
El Diccionario de la Real Academia aclara: “Ictus, cuadro morboso que se presenta de un modo súbito y violento, como producido por un golpe”. Es, pienso, lo que siempre hemos llamado trombosis cerebral, lo que sufrió mi padre, mi cuñado, y miles de personas; una de las causas más numerosas de muerte. Se trata de un trombo, que impide la circulación sanguínea por una vena.
Nuestro cuerpo es como una ciudad, con una red vastísima de carreteras por donde circula la sangre. Si hay atascos de coches y se producen accidentes, lo mismo puede pasar en el cuerpo con su constante circulación. Y en esas pequeñas vías cerebrales, el milagro es que no ocurra más veces.
Don José Yagüe, profesor de muchos jumillanos, estaba en el Congreso con otros Diputados, discutiendo problemas para mejorar la vida murciana, cuando ¡zas! sufrió un “ictus” y cayó al suelo como fulminado por un rayo. No le dio tiempo a pensar: “¿Qué me ocurre?”. A mi cuñada, que servía la comida, le dio un latigazo, y tiró al suelo lo que tenía en sus manos. Si hay suerte, igual se recupera; con menos suerte, ni lo cuenta.
Suena el teléfono. Es mi hijo desde Chile. Tiene gracia, habla al mismo tiempo con su mujer, que está en Valencia. Sus hijas hacen buñuelos. Yo le cuento lo del “ictus” del tío Amós. Es una conversación a tres bandas. Vamos, como sentados en una mesa camilla. Nos despedimos diciendo unos a otros: ¡Cuidado con los “ictus”!.


Francisco Tomás Ortuño