lunes, 7 de marzo de 2016

Palomas Melancólicas


     Niño que llora: termómetro bajo cero.

F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Cambios

Hoy vivimos de forma tan radicalmente otra a la que tuvimos hace unos años, que cuesta trabajo pensarlo siquiera. Y nosotros, los que vivimos antes, tenemos que adaptarnos al modo nuevo de ser el mundo, la vida, la sociedad. Esto es difícil, si no heroico.
Los niños viven bien lo nuevo –es lo suyo- y ni aceptan ni comprenden otro modo de ser; pero los que contamos más de medio siglo, apenas si podemos con las formas nuevas que nos obligan a seguir: máquinas, ordenadores, móviles, robots y monsergas en vinagre.
 No es que lo veamos mal, no,  sino que nuestra vida particular, nuestra humanidad restringida y limitada, no tolera bien el cambio, no soporta lo nuevo, no puede adaptarse a situaciones tan diferentes.
Es el problema de oficios, ideas, inventos o modas. Nos gustan pero no nos vemos preparados a empezar de cero, como los jóvenes, para dominarlas. En una palabra, que nos desbordan. Hay personas que –quizás aparentemente- se hacen con la nueva situación sin deterioro; pero los más, se quedan con los recuerdos de sus años mozos.

Francisco Tomás Ortuño


domingo, 6 de marzo de 2016

Palomas pródigas

Cuando somos responsables, estamos enseñando a serlo.


F.T.Ortuño

DESDE MI PALOMAR Pródigo

-¿Qué significa “pródigo”, Eusebio?
-Pródigo es el que malgasta sus bienes en cosas inútiles. Hoy precisamente el Evangelio nos habla del “Hijo Pródigo”: Un padre tenía dos hijos y uno le pide la herencia para irse de casa. Cuando la tuvo se fue lejos y la malgastó en caprichos innecesarios.
El padre un día lo vio volver, y se alegró tanto que lo celebró con un banquete. En cambio, el hermano se enfadó con su padre: “Conmigo no haces fiestas –le dijo- y con mi hermano tanto jolgorio”.

-No seas envidioso, hijo: Todo cuanto tengo es tuyo y tú lo sabes; hoy celebramos la vuelta de tu hermano.

sábado, 5 de marzo de 2016

PALOMAS REALES

Mujer que cuida de su casa no se olvida de la fachada.


F.T.Ortuño

Boabdil el Chico

5 marzo 2016

Murcia, sábado, las once.
Ayer se dio a Pedro Sánchez otra oportunidad para ocupar la Moncloa, que es su sueño. Los trescientos cincuenta Diputados votaron de nuevo para decir Sí o No a su investidura. Y como no hubo más síes que noes se fue a casa a llorar con su mujer lo que no pudo lograr con los votos.

En 1492, los Reyes Católicos entraron en Granada, último reino por conquistar a los moros, por no pagar Boabdil los tributos que le exigían. Boabdil, llamado el Chico –por su padre que le llamaban el Viejo-, desde un collado volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y le vieron llorar, escuchando a su madre Aixa: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

-¿Pero la Política es mirar por uno o mirar por España, Aurelio? Que yo veo que pocos miran los intereses de la Nación y solo quieren mandar y darse la gran vida. Algunos me recuerdan a Cantinflas en una película que era torero; lo hizo tan mal en la plaza que lo sacaron a hombros. Él creía que había triunfado cuando lo llevaban así entre multitudes, pero al pasar por el río lo tiraron al agua.

-¿Y tú qué esperabas que ocurriera ayer, Anacleto? ¿Que  ocuparía la Moncloa, aunque solo fuera por lástima? Que yo no he visto un caso igual de amor al cargo: es infantil, pero si no le dejan ser Presidente, aunque solo sea por un día, se morirá.

-Pero en estos casos hay que obrar como adultos, con juicio, y ver que no se trata de un capricho, que el asunto es de enorme gravedad. Los niños son egoístas, tan egoístas que miran solo por ellos y para ellos; con el tiempo aprenden a dar y a sentir por los otros. Pero hay personas que no pasan de la fase del egoísmo. Estos no deben gobernar aunque les pese.

-¿Por qué no me quieren, Begoña?
-No me lo explico, Pedro, con lo apuesto que eres.
-¿Qué tendría que hacer para ser aceptado, Begoña?
-Es que Rajoy tiene más votos que tú.
-Ya lo sé, Bego, pero yo esperaba que las izquierdas estarían conmigo. Pero no, fuera de Rivera me huyen como el gato al agua. Es que Pablo hasta me insulta y saca a relucir “cierta cal” que utilizaron otros. ¿Qué puedo hacer yo?
-Este tren ha pasado, Pedro; a lo mejor en otro tenemos más suerte.


Francisco Tomás Ortuño

viernes, 4 de marzo de 2016