viernes, 22 de enero de 2016

Palomas.

PALOMAS

Por un acto no podemos conocernos; muchos ya nos definen. Pasa como con la temperatura de un día, que no expresa el clima de un lugar.

                                                      F.T.Ortuño

La podóloga.

EL PALOMAR

-¿De dónde vienes, Jenaro?
-De la podóloga, Juan.
-¿Y qué cura la podóloga, Jenaro?
-Corta las uñas de los pies, elimina hongos, y otras cosas, Juan.
-¿Qué cosas, Jenaro?
-Lo que pueda impedir que se ande bien, como los juanetes, Juan. Cualquier parte del cuerpo es importante. Antes, con el médico general bastaba; luego, no era suficiente un “médico para todo” y hubo uno para cada parte del cuerpo: ojos, oídos, nariz, pies… infinidad.
-Yo creo que si uno era poco, tantos son muchos, ¿tú qué dices, Jenaro?

      -¿Qué le duele a usted?
-Doler, doler, no; pero ronco.
-Vaya al médico de la garganta.
-¿No es usted médico?
-Yo soy médico de intestinos, y los ronquidos no tienen mucho que ver con mi especialidad.
-Pues yo pensaba que siendo médico hacía a pelo y a lana; no iba a ir al carnicero de la esquina.
-Oiga, que hay gente esperando con dolor de tripa, déjeme usted en paz.

      -¿Es usted el médico de los ronquidos?
-No, se ha equivocado; yo soy otorrino.
-Entonces, ¿usted qué cura? Se trata de que hago ruidos cuando duermo, o sea, que ronco, y mi mujer se queja, y me amenaza con dormir aparte.
-La mía se queja de otras cosas, si yo le contara… pero es condición de la mujer: si ronca, se queja; si le huele la boca, se queja; si otros ruidos, se queja también.

Palomas.

PALOMAS

El Maestro se mide por lo que hace sentir a los niños.

                                             F.T.Ortuño

Truco.

El Palomar

TRUCO     

     Un artista se reproducía a sí mismo con tal fidelidad que puesto a su lado no se distinguía el verdadero de la copia.
     Cuando vino el ángel por él lo tuvo tan difícil que se inventó un truco:
     Dijo alto: “Es usted un maestro; su copia es perfecta, pero tiene un defecto”. El artista le preguntó: “¿Cuál?”. Y el ángel supo que el que había hablado era el verdadero.

     Todo lo que hacía falta para descubrirlo era unas palabras de adulación.

miércoles, 20 de enero de 2016

Palomas. El cuerpo.

PALOMAS

     El cuerpo es un disfraz que cubre al individuo: busca a este y no te pierdas en la envoltura.

                                                  F.T.Ortuño

Joyas a la vista.

EL PALOMAR

      Conocí a una mujer de ochenta y cuatro años con moratones en la cara, brazos y piernas, debidos a una paliza.
-¿De una paliza a una mujer octogenaria?
-Un mozo la tiró al suelo y le dio de puñetazos y patadas por quitarle el monedero.
-¿Y se lo quitó? Creo que podría. ¿Y cuánto llevaba?
-Unos euros sueltos.
-Bien merecido que lo tuvo, que si por las buenas se los pide, seguro que se los da.

      Esta mañana fui al Mercado de Verónicas con mi mujer. En el ascensor iba una señora con sortijas en los dedos de las dos manos, un collar grande y pendientes dorados. Llamaba la atención. No me pude aguantar y lo solté: “¡Cuántas joyas lleva usted a la vista!”.
Se alegró tanto que se lo dijera que me hizo una descripción pormenorizada del escaparate. “Esta me la dio mi madre; esta mi esposo, que en gloria esté; esta me la dio mi tía”, y así. “Son de oro”, terminó orgullosa. Y le conté lo que sabía, recomendándole que llevara cuidado no le hicieran lo mismo a ella para robarla.
     Mi señora luego me dijo que no debía de haberle dicho nada. Pero creo que era bueno que alguien la advirtiera del peligro que corría exhibiendo esas joyas en su cuerpo. No es que defienda al ladrón, pero en cierto modo, la crisis lo justifica. No voy a repetir que no tener un trabajo y tener a una familia que alimentar, disculpa cualquier cosa.

Palomas.

PALOMAS

La lectura, como los alimentos, sabe mejor y alimenta más si se acompaña de apetito.
                                                                                                                      F.T.Ortuño